
|
Muñeca Me está mirando- Pensó.- No puede ser. Sacó de su pitillera un cigarrillo y empezó a fumar con avidez, su mente divagó durante un momento en las dos últimas semanas, en lo que le había ocurrido durante ese período de tiempo y advirtió que, fuese donde fuese, estuviera donde estuviese, aquella imagen la perseguía. Aquella imagen, donde la habría visto antes... Un guardia del museo la sacó de su ensimismamiento. -Disculpe señorita, pero no se puede fumar en esta sala.- Dijo en tono casi mecánico. - Lo siento, no me había dado cuenta.- Se disculpó apagando el cigarro en uno de los ceniceros... ¿ceniceros? pero no me habían dicho que no se podia fumar... aquello la exasperó aún más, así que haciendo caso omiso al bochornoso suceso, decidió retomar la visión del cuadro que tanto la atraía. Lo cierto es que el cuadro no era nada del otro mundo, la imagen de una muñeca de porcelana sentada en un taburete, pero había algo en aquella expresión que la ponía nerviosa a la vez que le producía un morbo especial..., decidió estudiar la pintura con más precisión, primero escojería los tonos dulces, la cara, la forma del vestido y ampliaría su visión hasta abarcar todo el cuadro. La muñeca iba vestida con un vestido de seda azul pastel largo hasta los pies y ceñido en la cintura por un lazo del mismo color, el cuello de encaje blanco hacía juego con las mangas, los calcetines, y la pequeña diadema que le recojía el pelo, negro y rizado, que a su vez daba a su rostro un aspecto más palido aún del que tenía ya de por si. Su rostro, tan inocente... recapacitó en su último pensamiento, ¿inocente?, no, de inocente no tenía nada, era su rostro lo que la ponía nerviosa, aquellos ojos verdes, medio undidos por el peso de unas cejas endemoniadas, de labios pequeños y carnosos que a la vez de sensuales crispaban su mirada bajo una casi imperceptible sonrisa maléfica, aquellas pequeñas orejas que salían de entre su cabello, un tanto desproporcionadas en relación con el resto de su pequeño rostro, y aquellas manos, las manitas pequeñas de esa muñeca, puestas con las palmas hacia fuera, como invitando a nuestra protagonista a entrar en el cuadro... el autor de la obra había pintado un demonio. No quiso darse cuenta de que ya estaba metida en el cuadro, justo al lado de la muñeca, entre la sillita que la sostenía y aquella pared oscura y sucia. La oscuridad al rededor de la niña se hacía palpable, como buscando una víctima para sumirla dentro del terror que el cuadro inspiraba. Volvió a undir su mirada en la de la muñeca, esta vez no pudo reprimir el sudor que le estaba provocando el verla, quiso irse, quiso largarse de allí y olvidarse de esa muñeca... pero no podía, por mas que intentase desviar la mirada a otro lugar, a otro cuadro, no podía. De repente el siléncio se hizo palpable en el museo... pero... ya no estaba en el museo. Estaba en un lugar oscuro, solo iluminado por una luz de la que no podía hubicar su procedéncia, y la cual solo iluminaba los ojos de la muñeca. Parecía como si empezara a cobrar vida, le pareció que sus ojos le decían algo, pero no podía saber qué... su respiración se hizo cada vez más entrecortada a la vez que veía como la visión de la niña se hacía cada vez más grande y su rostro empezaba a tomar su verdadera forma. Pensamientos, que venían a su mente sin que ella los provocase, ¿que quiere decir?, no podía salir de allí... no podía... Un sonido la hizo despertar. Era el reloj, marcaban las siete y media de la mañana, había tendio una pesadilla... Se levantó de la cama medio aturdida, como si le hubiesen pegado un golpe en la cabeza, le dolía... sintió por un momento un mareo que la hizo tambalearse, se metió en la ducha con la esperanza de que el agua le refrescara un poco los pensamientos, se vistió, desayunó un poco, y se fué al trabajo, hoy tenía que llevar a los niños de los que ella era profesora a ver una exposición de cuadros de muñecas de porcelana al museo... Comentarios » Ir a formulario |
Kaze no michiFelix qui potuit rerum cognescere causas. (Virgilio)
Archivos
EnlacesMentes inquietas
Sitios de interés
Rol, Rol, Rol
Arte y artistasTICOtros |