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LuKaHoy no me ha despertado el reloj, en mi séptimo sueño he sentido como una patita cálida y peluda se ha posado sobre mi mejilla, en mi desvelo, un sonidito cual lamento ha acudido a mis oidos, haciéndome abrir los ojos. Me he encontrado con unos ojos marrones, coronados por un pelaje blanco, el derecho, y canela el izquierdo. Al instante de ver mis ojos abiertos, LuKa me ha ofrecido su pelota. Quería que jugara con ella. Mirando el reloj me he dado cuenta de que faltaba más de una hora para que tocase... eran las seis de la mañana. He cojido la pelota y la he lanzado fuera de la habitación. Luka ha ido como una exalación a buscarla. Dandome tiempo para darme la vuelta e intentar cojer otra vez el sueño... no he contado con que quisiera jugar de verdad. Ha subido a mi cama, ha saltado encima mío, me ha dejado la pelota a un lado y se ha puesto a esperar que yo la lanzase otra vez. Al ver mi poca intención de hacerlo, se ha puesto a ladrar... un ladrido continuado de un gruñido, dos ladridos más, gruñido, ladrido... Vale Luka, he cogido otra vez la pelota y esta vez la he tirado por la ventana de mi habitación hacia el patio... LuKa, habituada ya a tales menesteres, y después de dejarme un riñón listo para transplante, ha dado toda la vuelta a la casa, ha cogido la pelota, ha vuelto a mi habitación, y de nuevo, mi riñón y mi espalda han sufrido el saltito de mi perra encima mío. Después de cansarme yo más que ella, ya que no ha parado de correr en media hora con sus consecuentes saltos a mi estómago y sintiendose satisfecha de nuestro juego mañanero, me ha dejado y ha procedido a despertar a mi madre. Yo, en consecuéncia, y ya que me era imposible ponerme a dormir un cuarto de hora, que era el tiempo que me faltaba para que tocara el reloj, me he levantado, y he ido a ver que hacía... el espectáculo no podía ser más cómico. En la habitación de mi madre, Luka encima de ella, jugando como un gatito con su pelo, mientras ella, espantaba la patita como si de una mósca se tratase... aún dormida. Luka esta mañana se lo ha pasado de puta madre a nuestra costa. He preparado Café, y Coco, ya despierto me ha dado los buenos días (coco es un loro amazónico), le he destapado, y ha empezado a gritar, mi madre se ha levantado... en casa ya no se podía dormir. Eran las 7:15, me quedaba todavía media hora para salir de casa y venir aquí. Son las consecuéncias de tener a un perrillo juguetón cual niño de cinco años viviendo en casa... Aunque no he podido evitar sentir cierto grado de alegría... es bonito despertar así, aunque solo sea una perrilla... ^_^! Comentarios » Ir a formulario |
Kaze no michiFelix qui potuit rerum cognescere causas. (Virgilio)
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