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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2004. Resumen
Despertando...Bueno, ya estoy aquí, una nueva época, nuevos cambios, nuevos retos y una blog... no sé si seré muy constante en el hacer y deshacer de esta página, procuraré que sea lo más amena posible, aunque realmente me la he echo con el fin de asegurarme una espécie de diário personal, con mis inquietudes, mis ollas e idas de esta... he pensado editar algunos temas para la página... poco a poco irá cogiendo color y podré hacer nuevas modificaciones, espero que me dé tiempo para mantenerla. En fin, esto es todo por ahora. Pasaba por allí...El día amaneció gris, nublado, sin vida. Su astío era un perfecto compañero de viaje, nadie a quien mirar, nada que escuchar... perfecto. Subió la calle perpendicular a la suya, la que conducía hasta el metro. El coche se había estropeado... por enésima vez en un mes. El transporte público últimamente la agobiaba en demasía, solo caras grises, andares grises, ciudadanos vestidos con el traje gris que las sábanas le habían puesto antes de levantarse de sus cómodas camas. Bajando las escaleras que conducían al anden, pensó en no ir a trabajar aquel día, sin pensárselo dos veces, llamó al trabajo y les dijo que se encontraba mal, no iría hoy, hoy no. De todas maneras bajó al metro, se fundiría con la ciudad, iría al centro. El trayecto en metro fue como esperaba, la gente se vuelve muy "especial" cuando acaba de levantarse. Bajó en la parada que correspondía al barrio gótico de la ciudad, Subió las escaleras, unas gotitas le anunciaron que iba a empezar a llover en breve, y por el color del cielo, no sería una lluvia ligera. Bajó por las ramblas hacia paseo Colón, aquella avenida le gustaba mucho en los dias como aquel, a penas había gente, tan solo los trabajadores callejeros habituales por ese lugar... Mirando el cielo, se distrajo durante un segundo y tropezó con alguien, hizo amago de disculparse... pero algo la calló. El hombre con el que acababa de tropezar a penas se movió, era un mimo que la miraba con ojos impasibles y con media sonrisa en la cara. Le sobrepasaba una cabeza y estaba vestido de blanco y negro, con un gorrito con cascabeles a modo de arlequín, el maquillaje le corría por la cara a churretes provocado por la lluvia. -Perdón.- Se disculpó. El mimo no se movió, ella hizo por seguir su camino, de repente el mimo se movió y le cortó el paso, adoptando la misma posición que ella. Le hizo gracia y le sonrió, el mimo también sonrió. Ella dio otro paso para intentar pasar, el mimo volvió a cortarle el paso. Ella puso sus brazos en jarras y adoptó un rostro desafiante, el mimo hizo lo mismo. La lluvia empezó a caer mas fuerte, pero el mimo no se movió de donde estaba, ella tampoco, se quedaron mirándose a los ojos durante un rato, bastante largo, por lo visto a ninguno de los dos les molestaba el agua que caía. Ella alzó la mirada hacia el cielo y cerró los ojos, contó hasta tres y volvió a abrirlos, el mimo la estaba mirando, entre confuso y divertido. -¿Acabamos el jueguecito?- Le preguntó ella.- Me llamo Lucía.- Hizo el gesto de darle la mano. El mimo hizo el mismo gesto, aunque antes se "secó" en el pantalón- Amador-Contestó él. -Encantada de conocerte Amador, el tiempo no acompaña, pero de todas maneras, muchas grácias por hacerme reir. -Te conozco.- Le dijo de repente- Te he visto en alguna parte, pensé que me habías reconocido, pero creo que me he confundido de persona. Lucía se quedó como paralizada, tal vez fuese el maquillaje, pero no lo reconocía, y ella nunca olvidaba una voz. -Pues yo creo que si, que te has equivocado de persona, yo a tí no- Rió de nuevo, miró de nuevo al cielo, la lluvia no cesaba.-Oye, vamos a cojer un catarro, ¿te apetece un café?-Preguntó sin pensar. -Bueno, si, nos estamos empezando a mojar. Rieron de nuevo, ya estaban empapados de pies a cabeza. Bajaron la avenida tranquilamente, sin prisas, ya estaban mojados, ¿para qué correr?, Amador le contó que había conocido a una chica muy parecida a ella en la universidad, en el grupo de teatro, un año no volvió, alguien le dijo que se había ido a buenos aires, de donde era, por eso la paró en la calle, por que se pensaba que era ella. Llegaron a la cafetería deseando tomar un buen café caliente, él se fue al baño a quitarse el maquillaje de la cara, ella pidió los cafés. De repente un mareo la hizo tambalearse, calló, calló muy hondo... hasta que despertó, completamente seca, en un bagón de metro, el interfono anunció que la proxima parada era la cercana al centro de la ciudad. Bajó del metro y subió las escaleras, unas gotas le anunciaban que iba a empezar a llover... Sobre el Capitán AlatristeEs mucha la información que he sacado de internet, de los periódicos en la sección de cultura. Son tres ya los libros que he leido de las aventuras de un capitán que no era tal si no en apodo. Ahora, después de haberme empapado de uno de los escritores, a mi parecer más relevantes de la literatura de hoy Arturo Perez Reverte, me he decidido a ser yo, y no un copiar-pegar la que haga comentario de tal saga. La primera vez que oí hablar de Diego Alatriste, no era más que un personaje que llevaba un compañero mío en un juego de Rol, el master se lo había sacado de la manga para terciar con nosotros en la que sería la mejor partida de Aquelarre que he jugado en mi vida, y ya van unas pocas. El caso es que Diego no era más que otro de nosotros, en una casa que habíamos heredado y que nos daba más problemas que provechos en una España, la del SXVII que estaba más muerta que viva. Después de jugar la partida, nos dijo, ya podeis leer el Capitán Alatriste. Y yo me pregunté ¿quien será ese?, el caso es que me lo presentó un día a la entrada de un bar. Toma, léelo. Lo hice. Y ese primer Voto a dios (que viene a ser como un "estoy diciendo la verdad") que emitió el narrador de la historia y uno de los principales protagonistas (Iñigo Balboa), me atrapó en una espiral en la que no sé aún como salir. Realmente me he adictado al Capitán y sus aventuras, tanto que ya estoy esperando con ansia y ansiedad que me traiga el cuarto. Y de esto hará como que dos meses escasos. Iñigo es un chavalin, de unos trece años que viaja a Madrid sin más tesoro que su propia vida para ser el "criado" de un viejo amigo de su padre, el cual murió en los tercios viejos españoles en una de las no pocas batallas que se libraron en Flandes. A la llegada a Madrid descubre que el único amigo de su padre es un matasietes apodado de capitán, todavía no sabía por que, pero el caso y la vida lo hacen admirar a tal personaje, por su siléncio, sus borracheras en soledad, su toque de mostacho cuando está cabreado y esa medio sonrisa que saca cuando la ocasión no deja otra que "batirse" en duelo por honor, o por lo que sea. Poco a poco, el libro, los libros me fueron instando a leer más, a informarme más a descubrir que tengo tan presente a Diego Alatriste como al propio Quevedo (que no es poco) pues también aparece en las novelas como amigo del protagonista y un hombre de bien, tan agudo en su verbo como en los lances. No queda más que deciros que si os gusta la historia, el siglo de Oro español, las intrigas el juego de los espadachines, la tensión que precede a la batalla... leedlo. Las aventuras del capitan alatriste. Limpieza de sangre El sol de Breda El oro del rey Y el último que ha salido ahora es "el caballero del jubón amarillo", o algo así. Las proximas publicaciones " la venganza de Alquézar" y "misión en parís". Bueno, si quereis saber más... http://www.capitanalatriste.com Mary anne El aroma a rosas inundaba su estáncia. Mary Anne, había nacido en el seno de una familia acomodada. Su hermana, Joshephine, un poco mayor que ella, apareció por el umbral de su puerta, la silla en la que se movía chirriaba tanto que la despertó de su sueño. Su vida era tranquila, las fiestas de su padre la obligaban, cada vez más, a aplicarse más en sus estudios de música, para competir con Amadeus, su primo. Ellos dos eran los conciertistas principales en tantas fiestas, Amadeus tocaba el piano como los ángeles, ella sabía que por mucho que intentase igualarlo con su instrumento no podría, Amadeus era un génio. Las noches se hacían largas y tediosas, miraba por su ventana viendo los edificios Vienenses, deseando que alguien viniera a rescatarla de su prisión que era su vida, el corazón encogido y las lágrimas de rabia eran sus eternos compañeros en sus noches de vigilia. Joshephine, entró en la habitación, ella despertó... o hizo que se despertaba al escuchar el tragineo de su hermana. Mary, quiero dar un paseo, le dijo su hermana nada más verla abrir los ojos. Josephine era menuda, rúbia y con cara de querubín, tenía dieciséis años y a veces la mirada de esta se clavaban en los ojos de Mary con una luz extraña, llegando a darle miedo. Su parálisis fue el producto de una mal formación cuando ella todavía estaba en el vientre de su madre. La cual murió cuando nació Jossye, como solían llamarla. Por ello Mary anne hacía las veces de madre, con tan solo cuatro años más que su hermana. Mary se desperezó y se puso su bata, fue al baño y se aseó, poniendose su vestido de los días en los que iba a acompañar a su hermana de paseo. Desayunó y empujó la silla de su hermana en dirección a la puerta de salida. Uno de los mayordomos la ayudó a bajar a su hermana hasta el camino que conducía a los jardines, e incluso se ofreció para llevar la silla de Joshephíne, algo que ella misma se ocupó en negar. El camino de las dos fue tedioso, más por Mary, que era obligada constantemente por su hermana a llevarla de paseo por las cuestas de los terrenos de su padre. Joshephine cantaba alegre, en su falda descansaba el cuerpo de un violín. El jardín era enorme, el olor a rosas y azahar, flores de jazmin, jeráneos y madreselvas embriagaba el ambiente y hacía que el corazón de Mary se hinchara de gozo al ver revolotear a los insectos entre el abanico de colores que ofrecían las flores, pero a Josephine le gustaba siempre ir al mismo sitio, la fuente del angel. Un pequeño lago hecho de piedra era el depositario de aquella estátua que a Mary le daba miedo, por su mirada caótica, como mirando por encima del hombro y desafiante a todo aquel que osara acercarse, dando una sensación de oscuridad constante debido a las enredaderas que en la fuente se posaban. El sonido del agua aplacó un poco los sentimientos de Mary anne. Toca Mary, toca el violín. Le dijo su Jossye de repente, deseando como cada domingo que el concierto de violín ofrecido por su hermana fuera solo para ella. Mary ane no se lo pensó un momento, la melodía del violín la ayudaría a pasar aquel tédio dejándose llevar por la música que sus propios dedos producirían. El sonido que desprendía ese violín provocado por las manos de Mary anne, provocó un siléncio próximo a la muerte, en un momento el canto del agua y el zumbido de los insectos pararon, solo se escuchaba la voz lacrimosa y desgarrada del violín y un llanto imperceptible a los oidos humanos. Pasó la mañana y la tarde, llegó la noche y durante todo el día sintió una sombra tras de sí, como si un angel bendito la protegiera, muy al contrario de sentir ese pánico irracional que sentimos cuando notamos que se nos acecha, Mary anne encontraba en esa sensación un atisvo de alivio. Subió a su alcoba, destrozada por dentro y por fuera, se sentía una criada más, una mujer de la servidumbre dedicada a hacer la vida de su hermana más fácil, sus lágrimas asolaban en sus ojos como espadas punzantes, dolorosas que se clababan directamente en su corazón. Abrió la ventana, más por el instinto de sentir una brizna del gélido aire de invierno, que le recordase que estaba viva, que por otra cosa. Se sorprendió al ver el violín fuera de su sitio, encima de la repisa con una rosa y una nota encima. La nota rezaba " Toca para mí ". Mary anne frunció el ceño, aquella letra no correspondía con ninguna que hubiera visto antes, parecía muy antigüa, casi irreal. Aunque no se lo pensó mucho y decidió tocar una melodía tríste, como su corazón, pero sus dedos empezaron a acariciar el violín transportando a su corazón a un paraíso donde la tranquilidad y el sosiego anunciaron que no estaba dispuesta a desgarrar otra vez esas cuerdas con su melancolía. Se dirigió a la ventana, y cerrando los ojos, dejándose acunar por la luna, empezó a tocar. La melodía del violin era desgarrada, rota, como un espejo que se cae y miles de millones de pedazos reflejan una sola imágen. De repente la claridad de la luna se hizo fría, oscura, la visión de ese ser hizo que Mary Anne dejara de tocar para refugiarse en un rincón de la habitación. Pero no tuvo tiempo. El ser se introdujo por el marco de su ventana, atravesó la habitación como un rayo y cogió a la chica de los hombros arrinconándola contra la pared. Mary anne pudo ver, para su horror, como el rostro de ese hombre se transformaba en el de una criatura horrible. No pudo evitar sentir una arcada de repulsión al ver sus manos posadas encima de ella, aquellas manos viscosas y lacerantes, tan horribles como el rostro, sin cuencas en los ojos y sin labio superior, dejaba ver unos colmillos exajeradamente granes. Mary anne sintió miedo, pese a él, su instinto de supervivencia la instó a luchar por su vida, intentó zafarse del abrazo de aquel ser en vano, intentó patear sus partes púdicas, pero al contrario de lo que se imaginaba, aquel bastardo no se conminó y siguió forzándola hasta quedar Mary anne al amparo de su destino. Su mano bajó lentamente hacia el pecho de la chica, sintiendo ella como el horrible sucedaneo de persona estrujaba uno de sus pechos con tanta fuerza que Mary anne ahogó un grito de dolor entre la otra mano, que ahora tapaba su boca e intentó morder también en vano. El dolor se hacía cada vez más punzante, más agudo, sintió la sangre escapar de su pecho, como si le hubieran habierto una herida enorme, por un momento, justo antes de llegar al estado de semi-inconsciencia que antecede a la muerte, sintió incluso como su corazón era estrujado por la mano de aquel monstruo. De repente una mano deshizo el abrazo al cual estaba sometida, en su estado pudo distinguir una figura humana, unos ojos verdes y enormes miraban a ese hombre con el odio que se tiene a quien ha matado a un padre, sin articular palabra, la nueva imagen, un angel, pensó Mary Anne, desenvainó una espada, y de dos golpes certeros hizo que la cabeza del monstruo se desprendiese de su cuerpo. El resto pasó como un sueño. Mary anne, dolida por su herida, no podía moverse, aquella figura se arrodilló frente a ella, y le dió la vuelta para ver su cara. Era una mujer, morena con unos ojos enormes y verdes, su belleza era inhumana, su gracia, felina, y su voz... su voz era música. La levantó como quien levanta algo muy valioso para sí, con la dulzura y la delicadeza de una madre, la llevó asta su cama. Allí Mary anne pudo ver por primera vez toda la magnificencia de aquella mujer que por segunda vez le hablaba, pero esta vez podía escucharla. Solo le escuchó decir una sola palabra. Perdóname. Acto seguido le mordió. Bebió un poco de su sangre, y después, para sorpresa de la misma Mary anne, ella se hizo un corte en su muñeca y la obligó a beber. Mary anne, se sintió fortalecida, y para su sorpresa, la herida de su pecho se cerró. Me llamo Dominique, su acento era ligeramente francés. Ahora eres mi sierva, tendrás que venir conmigo, pues aqui ya no puedes quedarte. Ahora formas parte de un grupo de sub-vampiros, eres un Goul, he tenido que hacerte esto pues de lo contrario hubieras muerto, y eso no nos lo podemos permitir ¿Verdad Danielle?, preguntó a una esquina de la habitación. De la esquina salió un hombre, no tendría más que dos años más que Mary anne, de ser humano. Su porte era altivo pero agradable, sus movimientos eran graciles y su manera de mirar, turbadora. Acercandose a las dos, cogió el violin de donde estaba, tirado y roto en el suelo, y se acercó con él a Mary Anne. No, no podemos permitirnoslo, Se agachó hacia donde estaba Mary, con sus manos marmóleas acercó su barbilla hacia su boca, y la besó dulcemente, casi rozándole los labios sin llegar a tocarlos del todo. Mary anne, aunque recién curada, todavía estaba devil, a penas podía moverse. Danielle se hacercó a su armario y buscó un vestido. Después de un rato buscandolo, mientras Dominique le explicaba cosas extrañas a cerca de la vida de lo que ella llamaba un vamprio, volvió Danielle con uno de los vestidos más hermosos que ella tenía, aquel que utilizaba siempre en los conciertos para las fiestas de su padre. El mismo la ayudó a ponerselo, desnudándola con sus delicadas manos de satén, acariciando su cuerpo sin llegar a sobrepasarse, y poniendole el vestido con la delicadeza de quien cuida a las flores. Cuando ya todo estubo listo, salieron por la ventana, primero Dominique, luego Danielle, que ayudó a salir a Mary anne. Las manos de Danielle la cogieron muy fuerte por la cintura, pero solo lo justo como para que ella no se tropezase. Salieron de las propiedades de su padre a paso ligero, Danielle siempre iba al lado suyo cogiéndola de la cintura para que no se callera, su debilidad era máxima en aquel momento, rallando la inconsciencia. A las afueras estaba esperándoles un carro, sin ventanas a los lados y con un cochero vestido totalmente de negro, entraron en él. Dominique se sentó a un lado, y Danielle, después de ayudar a Mary anne a sentarse, se sentó al lado de ésta rodeandola con sus brazos. En aquellos momentos Mary Anne se quedó dormida, cansada, lacerada y asustada, sucumbió a los brazos de morfeo, en la misma medida que Danielle la arropaba entre los suyos. Danielle miró a Dominique, acariciando el cabello de Mary anne, su rostro denotaba preocupación y preguntas. No puedo hacerlo Danielle, no puedo volver a hacerlo. Le dijo Dominique. Pero si tú no puedes convertirla como hiciste conmigo, entonces... Puedes hacerlo tú, sabes todo lo que debes saber a cerca de los vampiros, tus enseñanzas han sido productivas, e incluso me he encargado de que sepas defenderte con la espada de la misma manera que yo sé. Tus pinturas son extraordinarias e incluso, por circunstancias ajenas a nosotros, he logrado que tu amor se fije en tí. ¿Que más quieres?, no puedo convertirla, ya tengo dos chiquillos y si el principe se entera caerá su furia sobre mí. Eso significa que también caería sobre tí y Monique, no puedo Danielle, si quieres convertirla hazlo tú. Danielle miró a Mary anne, todavía dormida en su regazo, su rostro estába pálido y su respiración era irregular. No puedo hacerlo, decidió, no, mientras ella no me diga lo contrario. La llevaremos con nosotros, le dijo a Dominique mirandola directamente a los ojos, Será nuestra guardiana de día, y cuando ella me diga que desea ser convertida, la convertiré. Los días pasaban ajenos al tiempo, Mary Anne practicaba fervientemente con su violín, mientras Danielle pintaba cuadros con su rostro como protagonísta único de la escena que plasmaba en el lienzo. Incluso cuando ella no tocaba, y veía que Danielle pintaba, no podía evitar el deseo de cojer el violín y acompañar la escena con música de Brahms. Su amor por él crecía a la par que se alimentaba con su sangre, aquellos momentos eran los más maravillosos que pasaban juntos. Cuando él, recien levantado iba a su habitación y se tumbaba a su lado, y mientras ella se hacía la dormida, él le acariciaba el rostro con pétalos de rosa y flores de jazmin. Ella se desperezaba y lo miraba, aquella mirada perturvadora que se perdía en su mente, como buscando dentro de ella un deseo escondido, ella lo miraba también, le gustaba esa sensación, percibía más notas en su mirada que en cualquier partitura. Muchas noches, Danielle las pasaba tumbado en su cama, contemplandola despierta o dormida, pensando en quien sabe que, mientras ella se acercaba más a sus instintos más primarios. Mary Anne deseaba a aquel vampiro. Pasaron dos años en los que felizmente para los dos, tuvieron que separarse de Dominique, la infatigable guerrera, en su interminable cruzada personal contra los malditos Tzismize, los Sabbat, la secta maldita de los vampiros, la llaga de corrupción para la mascarada. Aquellos que un día mataron a su padre. Paseaban juntos por la ciudad nocturna, escondiendose en los recovecos más siniestros para pasar desapercibidos a los ojos del mundo, a veces Danielle tenía que alimentarse, nunca lo hacía en presencia de Mary Anne, aunque ella sabía el dolor que corria por las venas de Danielle cada vez que tenía que hacer eso. Sus devaneos nocturnos fueron callendo cada vez más en sus propios placeres, tocar el violín mientras Danielle pintaba, Buscarse entre las esquinas de la casa y sorprenderse el uno al otro, contemplar la belleza de la luna abrazados en la cama de Mary anne. Una noche, Danielle apareció como tantas veces en su habitación, estaba llorando, sus lágrimas rojas manchaban su rostro marmóleo, Mary Anne se sentó en la cama, y Danielle se dirigió a su altura, se sentó al lado de ella, y como una vez sucedió, Danielle se acurrucó en su regazo, aquella vez había sido ella quien lo hizo. Necesito que estes conmigo Mary Anne, necesito saber lo que tu piensas, necesito de tí, quiero que me sigas en mi noche, no quiero ver como vas marchitándote mientras yo me conservo como soy durante la eternidad, no soportaría verte morir. Quiero que seas como yo, siendo eternamente amantes. Un frío helado atravesó el corazón de Mary Anne cuando escuchó de su amado tales palabras, ella deseaba estar cerca de él siempre, pero nunca había contemplado la eternidad de Danielle junto con su propia mortalidad. Deseó hacer feliz a su amado, concederle aquel privilegio. Pero con una condición. Quiero ver un último amanecer, escuchó Danielle, y su corazón, aunque muerto, se sintió resucitar, una alegría nueva y distinta asoló a todo su cuerpo convirtiendolo por un momento en un ser celestial para los ojos que lo miraban, para los ojos de Mary Anne. En ese momento, la cogió por la cintura, y la besó, tan ávidamente como quien se sugeta a una tabla en un naufrágio, el calor de sus labios lo hizo reprimirse al deseo de morderlos y succionar de ellos la eséncia vital de su amada, La levantó en volandas y como un rayo se la llevó a una colina, donde los amaneceres nacían hermosos a los ojos humanos, quedó con ella en una hermita cercana allí, donde la luz no traspasaba nunca, aún en los días más luminosos, cuando estuviera lista, él la estaría esperando. Mary anne se despidió de su amado deseando que aquel amanecer fuese el más hermoso para después ir a buscarlo, se dirigió a la zona más alta de la colina, donde los pasos humanos no alcanzaban a llegar, pero ella se sentía más fuerte y diestra, sus zapatos empezaban a molestarla en el ascenso, así que se los quitó, camino descalza sobre el cesped de la colina, ya estaba amaneciendo, los colores del alba empezaban a despuntar por el horizonte. Sus ojos admiraron aquel espectáculo como una niña que ve por primera vez un colúmpio. Se sentó sobre la tierra y cruzó sus brazos entre sus piernas, suplicó al mundo que aquel momento no se acabara, cuando vio el primer rayo de sol despuntar por el horizonte, los colores se empezaron a hacer más vívidos, más nitido el contorno de las casas bajas de Viena. Aquel amanecer, lo recordaría durante toda su existéncia como el más rápido que nunca vió. Se levantó de repente, como acordándose que tenía que hacer algo, se dirigió hacia donde ella creía que estaba la hermita... no pudo encontrarla a simple vista, aunque, bajando un pequeño camino, casi intransitable, vio una construcción muy vieja. Se dirigió allí con paso seguro, impaciente. La puerta de la hermita estaba cerrada, no había ni un resquicio de luz en su interior, los porticos estaban cerrados a cal y canto. Empujó la puerta hasta que los goznes chirriaron, y pudo pasar sin problemas. Una oscuridad total atenazó su visión, en el silencio y la oscuridad de la hermita solo un olor despuntaba sobre todas las sensaciones, un olor que le recordaba a su amado... rosas. Un brazo fuerte la atrajo hacia si, por la espalda, cogiéndola con el deseo de los amantes, por la cintura y algo más abajo. Besando su cuello tan lentamente que Mary anne experimentó un extraño sopor a la vez que un placer inconmensurable. Ella se dio la vuelta y empezó a besar a Danielle comedidamente en los labios, deseando abrazarlo y tocarlo, deseando llegar al placer entre ellos, Danielle la cogió en volandas y se la llevó a una esquina de la hermita, donde había para su sorpresa un pequeño jergón, donde cabían dos personas perfectamente. Susurrándole al oido, Danielle le dijo que quería escucharselo decir, una vez, solo una vez y él la convertiría. A Mary Anne se le dibujaron dos palabras a fuego en la mente, TE QUIERO. Danielle besó por última vez sus labios, antes de dirigirse a su cuello y morder. Mary Anne en esos momentos experimentó una explosión de sensaciones en su interior, desde el vientre hasta la garganta, sentía que su vida se acababa, pero a la vez sentía que aquella sensación era la más placentera que había experimentado nunca, y fue con Danielle. Su vida se iba, se sintió salir del cuerpo, y sintió un olor dulce y cálido, y un sabor salado, casi herrático, en su boca, un sabor que la instába a seguir chupando, a seguir extrayéndo ese líquido de dondefuera que fuese su recipiente. Calleron los dos en la cama, forzados a un sueño ligero. Los dos quedaron enlazados cuerpo a cuerpo, mente a mente, sangre a sangre. Se quedaron juntos, abrazados el uno al otro hasta que el sol se ocultó tras el horizonte. Mary anne experimentó un hambre atroz, involuntariamente buscó por todos los recovecos de la ermita, y no halló nada que meterse a la boca, pero no tenía ese tipo de hambre. Recordó las atrocidades que le describió su amado una vez, la forma en la que ellos se alimentaban, no quiso hacer eso, se negó a pensar siquiera en hacerlo. Danielle despertó después, tenía el rostro lívido, y su voz indicaba impaciencia? él también tenía hambre. Salieron de la ermita como almas en pena, sucumbiendo al hambre vampirica. Sus cuerpos se camuflaban en la noche, y solo podían distinguirse a los ojos del vulgar, por el poco sonido que emitían sus pasos. Llegaron a una granja de los alrededores de la ciudad, rápidamente pudieron comprobar que los habitantes dormían, con el sigilo de un gato, abrieron la puerta y se colaron en el interior. La granja no era muy grande, en el salón se respiraba el silencio de la noche, solo interrumpido por el viento tocando los ventanales. Subieron unas escaleras, las cuales supusieron que daban con las habitaciones, escucharon cuatro respiraciones distintas. Una familia, pensó Mary anne. Cogió a Danielle de la mano - no podemos hacerlo-. Concluyó antes de que él emitiera una sola palabra. - No tenemos alternativa, amor.- Dijo el vampiro, haciendo una mueca que simulaba una sonrisa.- Ellos son nuestro alimento, es lo primero que has de aprender, a no verlos como antes, ahora sube conmigo y come, te hace falta. Mary Anne no pudo reprimir un gesto de terror, le horrorizaba pensar que de ahora en adelante y para toda la eternidad, tendría que comer seres humanos. Danielle se dio cuenta de la repulsión que le provocaba a su amada su nueva condición, así que decidió comer él primero. Abrió la puerta despacio, y entró en el primer dormitorio. Un niño y una niña pequeños dormían plácidamente en la cama, sus caras eran preciosas, sus manitas pequeñas, se agarraban la una a la otra. Danielle salió de allí, y Mary Anne lo siguió. Volvieron a entrar en otra habitación, esta vez, los durmientes eran una pareja adulta, el vampiro se dirigió al hombre, no debía tener más de treinta años, aún así, parecía mucho mayor. La mujer, de espaldas a él, descansaba sobre su brazo, mientras que con el otro la tenía cogida por la cintura, una escena magnífica, de no ser por el terror que inspiraban las otras dos personas que los contemplaban. Danielle, haciendo gala de una gran experiencia, pasó una auña por el cuello del hombre, acto seguido, y sin que él se enterase, empezó a chupar la sangre que manaba de su cuello, el hombre ni se enteró de lo sucedido. Y danielle comió ávidamente, cerró su herida con la saliva de su boca, no había derramado ni una gota de sangre. -¿está muerto?- Preguntó Mary Anne. -No, mañana se sentirá enfermo, y puede que la debilidad le dure hasta dentro de una semana, si nadie más se alimenta de él, puede que ni se entere nunca de lo que le ha pasado, los médicos le dirán que su debilidad es producto del esfuerzo y el trabajo.- Explicó.- Ahora te toca a ti, hazlo muy sutilmente, tu instinto te ayudará, no es tan difícil. -No sé, no me atrevo, me dan mucha pena...- Recapacitó la muchacha. Dannielle hizo un gesto de comprensión, la abrazó, y susurrándole al oído, la indicó a marcharse de allí. Salieron de la casa como habían entrado, nadie se figuraría nunca que dos vampiros habían entrado. Mary anne iba sucumbiendo poco a poco en un estado de rábia y frustración, se sentía cada vez más sedienta, cada vez más incontrolada. Danielle paró al salir de la verja que rodeaba la casa, una vez se escondieron en el bosque, pidió a Mary anne que bebiera de él, así contendría su sed hasta que llegaran a un sitio seguro. Ella así lo hizo, no sabía por qué, pero alimentarse de Danielle, no lo veía como un acto tan horrible, muy al contrario, le provocaba un placer extremo. Dannielle hizo un gesto de comprensión, la abrazó, y susurrándole al oído, la indicó a marcharse de allí. - No debes alimentarte de otros vampiros, excepto de mí, Mary anne, es la ley. Si algún anciano te sorprendiera cometiendo este sacrilegio, te condenarían a una muerte horrible, y a mí también por haberte creado. ¿me comprendes?.- Explicó Danielle. Los Vampiros solo podemos alimentarnos de otros vampiros si entre nosotros tenemos un vínculo de sangre, este se crea cuando bebemos de un vampiro tres veces, Como puede ser con tu creador o "sire", o por algún vampiro con el que tengas una relación más personal, como es en nuestro caso, las dos cosas.- Concluyó besándola en los labios y bebiendo también de ella. - Pero nosotros somos inmortales ¿no es así?.- Preguntó Mary Anne, cada vez más excitada. - No exactamente amor.- Volvió a explicar Danielle mientras le acariciaba el cuello, y su voz se hacía cada vez más susurrante.- Los vampiros podemos morir bajo la luz solar, por eso vivimos de noche y durante el día dormimos, también se nos puede matar si se nos corta la cabeza o si nos queman. Todas son muertes horribles. El suelo sagrado, algunos lo soportamos más que otros y respecto a las estacas... solo nos paralizan. Todas las historias que se cuentan sobre nosotros, son puras tergiversaciones que hemos inventado nosotros mismos para protegernos.- Su voz era cada vez más cálida. En el horror de sus palabras se escondía la melodía de una música celestial que provocaba en Mary anne la más absoluta tranquilidad. Salieron del bosque y se dirigieron hacia su hogar, allí en el estudio, Jazzmina les estaba esperando, ella era una de las criadas de la casa, normalmente se Dominique se alimentaba de ella, cuando el hambre era insoportable, Danielle invitó a Mary anne a hacerlo también. Jazzmina se acercó a Mary anne con la dulzura de una niña pequeña, y le ofreció su muñeca. -No se preocupe, señora, no duele.- Le dijo la criada con una sonrisa en los labios al ver que la muchacha todavía estaba reticente. Mary anne mordió a la chica en la muñeca, sus colmillos atravesaron la carne y se hundieron en la vena que circulaba por allí, poco a poco la sangre fue accediendo a la garganta de Mary anne como un elixir único y precioso, bebió... bebió mucho... Algo falló. Jazzmina calló al suelo desmallada, y Mary anne no pudo reprimir un grito de terror ni unas lágrimas ávidas de salir de sus lacrimales. Danielle cogió a Jazzmina sin mediar palabra, la acomodó en uno de los sillones y vertió algo de su sangre en la boca de la muchacha, poco a poco Jazzmina volvió a recuperar el conocimiento. Vió como Mary anne lloraba. Se incorporó despacio, ayudada por Danielle, fue hacia donde estaba Mary anne. - No se preocupe, señora, a veces pasa, pero entonces o el señorito Danielle o la Señora Dominique, me dan una medicina, y ya pasa todo.- Dijo tranquilizando a la muchacha.- Disculpen ahora, he de ir a descansar.- Concluyó dirigiéndose hacia su habitación.- Les dejo solos. Mary anne no paraba de llorar, las palabras de Jazzmina no la consolaron. Mil preguntas acudieron a su mente como una flecha hirviente, mil preguntas que no tenían respuestas, ella era ahora un vampiro, no era humana, no podía tener una relación normal con ningún ser humano, serían su comida, su sustento sería su sangre, y eso era inevitable. Danielle se sintió herido por la frustración que había provocado en su amada, él también se encontraba mal, había hecho lo que prometió a Dominique, había aguardado hasta que ella le dijo que quería compartir su maldición, pero su amada no estaba preparada para ello, solo había accedido por él, no podía evitar sentirse culpable por ello. Se sentó al lado de Mary Anne, abrazándola, se sentía mejor, se sentía vivo, se sentía amado, sentía como su mundo era ella y como ella se había vuelto fría, inerte... como él. Había creado a su primer vampiro de un amor tardío, de un amor que llegó en el ocaso de su vida y que lo había instado a seguir en un mundo en el que él se sentía una sabandija terrible, un monstruo terrorífico al que todo el mundo le tenía miedo, menos ella, la causante de su alegría se había transformado por su culpa en algo tan horrible como él, todo por su culpa. Mary anne también lo abrazó, había dejado de llorar, y sus convulsiones habían parado un poco, susurró algo al oído de Danielle. Un imperceptible "te quiero", aplacó los desesperados pensamientos del Vampiro. - Estoy dispuesta a aprender todo lo necesario para no volver a hacer lo que ha pasado aquí esta noche, estoy dispuesta a correr todos los peligros que hagan falta, me ocuparé de estudiar las leyes de los vampiros, e iré a donde tú vayas.- Le dijo, apasionada.- Solo quiero que me prometas dos cosas. -Lo que quieras.- Prometió Danielle. -Que no te separes de mí.- Danielle la interrumpió con una sonrisa y un beso en los labios, eso está hecho, susurró. Mary anne lo separó de sí instándolo a escuchar la segunda promesa.- Si alguna vez decido ver un amanecer... no me lo impidas.- Concluyó. Vaya tela...A veces no entiendo a la gente... me sorprendo de muchas reacciones que escapan a mi entendimiento, puede que solo sea yo, y que por una cosa u otra me raye viendo tales reacciones, pero es lo que siento cuando intento hablar con alguien, mantener una conversación, y se me escapan las ideas que me quiere transmitir mi interlocutor... O simplemente escribir una palabreja en el messenger, y me conteste el siléncio. Negar el saludo a una persona es la mayor falta de educación que me han enseñado, y no puedo evitar sentirme mal ante tales indiferencias cuando ni si quiera he dado motivos para provocar esas situaciones. Incluso cuando veo, siento, escucho a mis amigos, alguna que otra vez me he sentido la útlima mierda del grupo. O fuera de lugar, que no es lo mismo pero es parecido. Hay situaciones en las que me siento incómoda, supongo que también puede ser esa falta de seguridad que me caracteriza (aunque mis amigos no la noten, y yo lo niegue todo fuera de este blog), soy muy insegura. Y ese defecto me provoca sentirme de la manera que he descrito antes sin motivo ni justificación alguna por parte de mis amigos. El tiempo hace madurar a las personas, supongo que a mí me tocará también en este aspecto... maybe some day... En fin... esto es todo amigos ^_^ Violéncia doméstica. Es difícil creer que en pleno siglo XXI, con todos los avances tecnológicos, las nuevas leyes tutelares, la facilidad con la que tenemos hoy en día la información por muchas vías, haya personas que descarguen su violencia contra otras.Ya no me meto en camisas de once varas ni generalizo a cerca de la violencia masculina contra las mujeres, por que es escandaloso el echo de que ya no solo las mujeres y los niños sufren malos tratos, si no también hay hombres, no nos olvidemos de ellos. Los diferentes maltratos a los que son sometidos estas personas, a parte de ser descabellados e impensables, son inhumanos. No sé en que están pensando los jefes de estado, ni los gobiernos provinciales cuando permiten este tipo de vejaciones hacia la raza humana en general. Pero hay cierto tipo de maltratos que no son reconocidos todavía como tales, el maltrato psicológico, que por las dificultades que tienen nuestros célebres jueces al comprobar la veracidad de tales, hoy en día ya contemplados bajo la legislatura existente en nuestro país, todavía no emiten sentencias en firme. Aunque tampoco quiero meterme en eso. Lo que me gustaría saber es ¿porque? Ya no responder a la pregunta de por que unas personas maltratan a otras, está claro que los desajustes psíquicos, los traumas infantiles y el consumo de sustancias nocivas para el organismo (abuso, que no uso), provocan los cambios de humor que preceden a un maltrato físico-psicológico hacia las personas cercanas al individuo afectado. Lo que me pregunto es como todavía hay mujeres (y hombres) que tras años y años de palizas continuas y vejaciones psicológicas continúan bajo el sino de los malos tratos. Sé que para muchos de vosotros será difícil creer que yo escriba algo tan cruel, pero sinceramente pienso que las personas que sufren maltrato pueden y deben denunciarlo, y si la justicia es ciega y no se solidariza con ellos que busquen otros métodos de auto-defensa, lo de poner la otra mejilla ya está pasado de moda. Ayer, hablando con la mujer de mi tío, que es asistenta social, me dijo que desde que la mujer se ha “independizado”, se ha metido en el mundo laboral y se ha hecho fuerte en este sentido, los maltratos físicos se han disparado. Ella piensa que es por que al haber sido siempre la mujer la que llevaba la casa, se ocupaba de los hijos y la que siempre estaba dispuesta a todo por contentar a su marido, el echo de que esto haya cambiado ha producido en algunos hombres cierta “frustración”, cierto miedo irracional a que las cosas no sean como “antes”. Me niego, personalmente, a creer esto. Lo que yo pienso, sin ánimo de ofender a nadie, es que la justicia está mal echa, y que todavía hay mucha desinformación acerca de lo que se puede hacer en estos casos. De todas maneras romperé una lanza a favor de todos aquellos que sufren malos tratos y dejaré por aquí algunos enlaces de interés. http://www.afscme.org/spanish/abuso.htm http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art41002 http://www.guardiacivil.org/mujer/index.jsp http://www.vidahumana.org/vidafam/violence/violence_index.html http://www.mir.es/policia/cnp/saf/indice.htm Lo mejor que le puede pasar a un CroisantEs un libro que realmente no tiene mucho que ver con su título. Es la historia de la persona más vaga jamás conocida (realmente cree que lo más importante en la vida es lo que le pueda pasar a un croisant por la mañana)que de repente se encuentra que no sabe nada de lo que pasa en la vida real. Por intentar ayudar a su cuñada se mete en unos líos que se le escapan de las manos. Descubre cosas que nunca imaginaría que pudiesen pasar en su familia o en el resto del mundo. Es un libro de intriga pero al mismo tiempo te ries mucho con algunos de sus pasajes. Recomendaría a la gente que no lo ha leido porque no les parece serio el título, que no se dejen guiar por eso. La peli no tiene desperdicio (esto lo escribo yo, o sea la menda, ergo, aedia). Lo que decía, Pablo Carbonell está que se sale, la trama es envidiable, el reparto, brutal, y la banda sonora no tiene ningún desperdicio... Por no contar con el argumento, que lejos de ser coherente, te lleva a un absurdo acojonante, en el que no paras de reir por mucho que quieras parar. Atentos a los monólogos de Carbonell, increibles... Teniendo en cuenta que fue él quien dobló al personaje FORD FARLYNE, es una risa asegurada. Aunque el link es sobre literatura me he permitido la licéncia de hacer gala de la magnífica interpretación cinematográfica del libro... que pa eso el blog es mío ^_^ Sobre el Código Da VinciHe de decir que me gustó. Hizo mella en mí como en muchos otros. Pero he de ser crítica. Respecto al Priorato de Sión, no hay ninguna prueva de que Leonardo fuese el "jefe" durante su época. Es mas, los Rosa Cruces son los que adhieren a Leonardo en sus filas. Respecto a los Templarios, estoy muy enfadada con el libro, no es fiel en muchos aspectos, es más, minimiza la orden templaria como si estuviera de paso en el libro. Respecto a la iconografía, los símbolos y el profesor Landong... se hizo demasiado evidente la invención del autor al respecto. A la segunda vez que apareció el supuesto símbolo que decía donde estaba el Caliz, ya sabía donde estaba. Respecto a la criptografía... demasiado fácil. No puedo decir menos, Es una novela para pasar el rato, que engancha y absorve por que el contenido es misterioso... pero no deja de ser una novela de estar por casa, como libro de información es bastante malo. El royo que nos ha metido este, es sin duda, el exito literario del año, pero no deja de ser incongruente. Pero eso no es todo, mirad, mirad!!. http://www.aceprensa.com/listo/020121956.htm http://www.elcultural.es/HTML/20040122/Letras/LETRAS8663.asp http://www.quo.wanadoo.es/carticulos/14734.html Personalmente, el señor este, ha cogido una miguita de aquí y otra de allá, luego ha echo el batiburrillo general y lo ha plasmado en una nobela barata. Como libro en general no tiene argumento. Aunque pensándolo positivamente, eso hará que la gente se interese por el tema, comprando otros libros muchísimo más interesantes que este, y estudiarán estos campos mucho más, la cultura general se intensificará y por fín, por fín, se podrán tener conversaciones interesanes del tema. Por otro lado, hay otra cosa que me trae de cabeza, lo del cilício. En la novela, insisten mucho en asegurar que el Opus Dei utiliza el Cilício (que es como un collar de perro con las puntas hacia dentro), para mortificar la carne. Es más, un "monje" del Opus Dei, cuando, quien haya estudiado lo sabe, el Opus Dei no tiene monjes. Bueno, hablando del Cilício, es una práctica de tortura que utilizaba la Inquisición para hacer confesar a los reos que habían sido acusados de ladrones. Otro día especifico sobre esto, la tortura con este instrumento era realmente terrorífica. Aunque tampoco hay que ser tan purista, no olvidemos que todo escritor puede permitirse la licéncia de "manipular" la información que tiene a su alcance a su antojo para conseguir una "buena novela comercial", por que, sinceramente, no deja de ser eso... otra novela comercial. El sonido del Siléncio Lo primero que recuerdo en mi vida es un terrible estallido, esa fue la última vez que escucharía algo en mi vida, tenía seis años. El atentado se produjo frente a mi casa, la explosión de los cuarteles de la Guardia Civil, reconocído por ETA. Recuerdo haber salido de casa para ir a comprar el pan. Cuando desperté en el hospital, recuerdo estar rodeada de médicos y enfermeras moviendo la boca sin emitir sonido alguno. Estaba sorda. Mi mundo se redujo al siléncio. Un siléncio intolerable, casi envuelto en la locúra lúcida de que núnca más iba a escuchar algo, los primeros años fueron un tormento, no escuchaba el sonido de la voz de mi madre, cuando me hablaba, no podía hacerme a la idea de lo que decían los personajes de los dibujos animados que tánto me hacían reir cuando todavía podía oirlos. No había música en mi vida. Mi ilusión tan solo consistía en hacerme la voz dentro de mi pequeña mente, leía avidamente lo que se me ponía en las manos, lecturas de todo tipo, de todas clases, quería sentír las mentes de los demás tintadas en los papeles que componían los libros. En el colegio todo fué de mal en peor, pese a mis notas, no tenía sensibilidad espacial, lo que me vetaba bastante a la hora de sentir las explicaciones de los profesores. Poco a poco pude llegar a percibir lo que decían "escuchando" sus labios. Diez años después de aquel terrible suceso, después de haber pasado mil y un calvarios y habiendo aprendido un lenguaje compuesto por signos manuales con los que me podía comunicar más fácilmente con los que se habían preocupado en aprenderlo debido a mi incapacidad, un amigo mío me regaló un saxofón. Creí que se reía de mí. Toca, me dijo, y ya me dirás. Durante cinco años más, y después de haberle negado la palabra debido a aquel insulto, sentí curiosidad por ese instrumento. No sabía como era la música. No recordaba ni una sola nota en mi mente. Cojí el instrumento, con dedos temblorosos y más inclinada a deshecharlo que a tocarlo. Pero algo me dijo que debía probar. Una lágrima amorosa y tranquila afloró en mis ojos cuando el "sonido" del saxofón penetró en mi cuerpo como una vibración vacía, lejana, pero perceptible. Habían otras maneras de escuchar, y ya me habían dado las claves para hacerlo. Poco a poco mi sentido del tacto fue haciéndose más sensible. Podía percibir la voz de una persona poniendo mi mano en su pecho. Podía sentir el sonido del saxofón a través de mis labios. Incluso podía interpretar las partituras con un poco de estudio y algo más de dedicación que la habitual. A partir de entonces, me dediqué exclusivamente a hacer de mi cuerpo un procesador de sonidos, llegando al punto de percibir la presencia de alguien a mi espalda, o de saber que me estaban hablando a través de las vibraciones del espacio. Me dí cuenta de que el mundo no puede pasar desapercibido a los ojos y el tacto del que no oye. Carta de Gabriel García Marquez a George BushCarta de García Márquez a George Bush. (recibida el 07-03-03) ¿Cómo se siente?. ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino?. ¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo? ¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock?. En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80.000 hombres mujeres y niños. Otros 250.000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones. Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión. ¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria? Otro 11 de septiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana. Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista. ¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada. Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941. Pero siempre el horror estuvo lejos. Cien años de SoledadCien años de soledad es no sólo la novela más importante del premio Nobel Gabriel García Márquez, sino también una de las mejores de la literatura contemporánea. Explora eso que los críticos denominan tan habitualmente "realismo mágico": se trata de una tendencia literaria en Hispanoamérica que pretende mostrar situaciones cotidianas como algo irreal o extraño. De este modo las cosas insólitas dejan de ser desconocidas, para pasar a formar parte de una realidad presentada siempre como maravillosa. La novela nos relata una interesante saga familiar, la de la familia Buendía en el archiconocido pueblo de Macondo: es una historia cautivadora de hombres y mujeres guiados por sentimientos tan frecuentes como el amor, la ternura familiar, las ansias de poder o el deseo sexual. Su encanto reside en ese punto de fragilidad que el autor les da al presentarlos como seres abocados a un destino trágico que irremediablemente transmite cada uno de ellos a las generaciones posteriores como si de una herencia se tratase. La soledad a la que alude el título de la novela afecta a todos y cada uno de ellos de tal forma que se convierte en el hilo conductor de la historia. En ningún momento del libro aparecen como hombres y mujeres felices: en mi opinión, la única que es descrita en esos términos es Remedios la Bella, y de todas formas es presentada siempre envuelta en una aureola mítica que la aparta en esencia del resto de la familia Buendía. Todos ellos son seres solitarios en esencia; todos crean un universo particular dentro del pueblo o de la casa familiar. Casi podríamos decir que de cada uno de ellos puede escribirse una novela por separado, tal es la complejidad psicológica que se esconde tras sus aparentemente sencillas acciones. Puedo destacar también en la novela la presencia de continuas situaciones mágicas que García Márquez consigue expresar de tal modo que en ningún momento resultan absurdas para el lector (el realismo mágico del que hablé antes): la clave está en el hecho de que tanto la historia en sí como los personajes enganchan desde los primeros párrafos del libro, de tal modo que somos capaces de introducirnos en situación y creernos todo aquello que el narrador nos cuenta por muy absurdo o ridículo que parezca. Cien años de soledad, pese a la aureola de novela seria en la que se suele envolver, es en esencia un libro interesante, entretenido, siempre que sepamos captar desde el principio el camino que pretende marcarnos su autor. Se trata simplemente de enamorarnos de sus personajes; en el momento en que el lector logra hacer suyos los sentimientos, ilusiones y locuras de los Buendía está atrapado sin remedio en el mundo de Macondo. Por lo demás la novela se caracteriza por su dificultad de lectura, basada principalmente en los continuos saltos temporales que realiza el narrador, y que nos llevan del presente al futuro a través de analepsis, flash-back, adelantos de acciones, y toda una serie de recursos literarios encaminados a sorprender al lector y a interesarle, pese a que, como digo, en una primera lectura del libro pueden complicar la existencia a receptores no avisados de la técnica empleada por García Márquez. Este desarrollo tan especial de la novela explica el hecho de que nunca haya podido ser llevada al cine: en mi opinión, aunque algún osado director se atreviera a hacerlo, jamás lograría llegar al grado de complejidad y belleza de la obra de García Márquez. Así, no puedo evitar recomendaros encarecidamente mi novela preferida, dándoos antes algunas recomendaciones: leedla con verdadero interés, o acabará por resultaros complicada; prestad atención al juego temporal de García Márquez y disfrutad de él; dejaros llevar por sus personajes y descubriréis un auténtico tesoro de la literatura. Ah, y se me olvidaba, leedla con árbol genealógico de la familia Buendía a mano, os resultará mucho más sencillo. De todas formas, si vuestra edición del libro no lo incluye, escribidme al e-mail o al libro de visitas y me encargaré personalmente de que el Web master publique uno. Todo sea porque mucha más gente descubra a ese genio de la literatura en lengua castellana que es mi apreciado amigo y no por ello conocido Gabriel García Márquez. Camino de VueltaNo pude evitar la tentación de subirme al tejado. Había llegado de noche, mi coche se había estropeado en una carretera perdida. El motor no hacía más que hechar humo. Decidí que como mi teléfono no tenía cobertura tenía que salir de allí como fuese. El calor de las tres de la tarde era insoportable. Agosto, mal més para perderme por el mundo, pero las aventuras son las aventuras, así que cogí mi mochila y me encaminé por la senda que hacía bien poco había destrozado los bajos y dos ruedas de mi pobre medio de transporte. Anduve por la senda un par de horas, no podía respirar y el calor estaba abrasando mis pulmones, un poco de sombra me aliviaría ese estado de extenuación que sentía. El bosque me daría el cobijo que necesitaba, así que sin pensarmelo dos veces subí hacia los árboles que se encontraban a la izquierda del camino y me refugié entre sus ramas. Poco a poco la luz iba apagándose, lorenzo había cumplido con su horario lavoral y no le importaba que una persona de ciudad estuviera perdida no se sabe donde con poca agua y aún menos comida... encendí la linterna en cuanto ya no quedaba ni un resquicio de luz en el horizonte, que por otra parte no vi. El bosque se hizo muy oscuro a eso de las ocho de la noche, si, siendo agosto no era nada normal, pero también había que tener en cuenta el factor ramas... Cuando el bosque es muy espeso, la luz no entra me dijo un día mi abuelo... cuanta razón tenía. Poco a poco fuy perdiendo el sentido de la orientación. Al rato ya no sabía donde estaba el camino, ni hacia donde me dirigía, pero el miedo era más fuerte que la razón, ya que los sonidos nocturno estaban empezando a despertar y no estaba acostumbrada a tal concierto de roces de ramas, aullidos, el ulular de los buhos e incluso algún que otro animalillo haciendo el ganso por donde yo me movía, así que apreté el paso lo que me permitió el terreno y la poca luz que desprendía la linterna. El bosque se hacía cada vez más espeso. Estaba subiendo, por que pese al cansancio notaba la cuesta que se empinaba delante mío. No puedo describir nada de lo que vi, por que realmente no le prestaba atención nada más que a los sonidos y a que mis músculos no me fallasen en tan ardua empresa. Debí haberme quedado en el coche, pensé. Pero ya era demasiado tarde para volver. Además estaba perdida. La Luna salió por un resquicio de la espesura de las ramas e iluminó un poco tan oscuro paisaje, me alegró tenerla de compañía. Me calentó el corazón y dio poder a mis músculos, e incluso me atreví a apagar la linterna y disfrutar del paisaje. Estaba perdida, así que... ¿que importaba?, nadie me esperaba en ninguna parte, nadie daría cuentas de mi ausencia hasta quince días después. Poco a poco el camino se hizo más practicable, la cuesta se había combertido en una explanada y al fondo me pareció distinguir la silueta de lo que parecía un refugio. Aspiré hondo y seguí hasta él. Mi aventura por el bosque había acabado, por fin estaba en un sitio cobijado y podría dormir, al día siguiente pensaría que hacer. Pero mi júbilo se convirtió en desidia cuando descubrí que el refugio no era tal, si no una casucha desvencijada que hacía que no se utilizaba muchos años. Las paredes y el tejado estaban intactos... con eso quiero decir que se mantenían en pie, pero la puerta estaba destrozada y a dentro no había nada más que viejos muebles rotos y una chimenea que por el ollín que había dentro, no tiraba. Así que hice de tripas corazón y me monté un pequeño camastro donde poder descansar con lo poco que tenía en la mochila y las cuatro maderas decentes que encontré. Algo me distrajo en mi trabajo, una luz empezaba a entrar en la casa. Con el pavor que precede al pensamiento de que algo no anda bien, me giré hacia la dirección del foco de luz. Mi corazón se relajó bastante al ver que no era más que mi compañera haciendose hueco por un agujero del techo. No pude evitar subir al tejado para estar con ella un rato y darle las grácias por su compañía y su luz. Salí hacia el exterior de la casa buscando algún sitio donde asirme para subir. Lo encontré en la parte de atrás de la casa. Uno huequecillos pequeñitos pero lo suficientemente buenos como para poder meter manos y pies. Así que empecé mi ascensión hacia las estrellas, me senté encima del tejado de la casa y me aseguré de que estubiera bien para no tener ningún otro susto. Cuando ya me hube asegurado, me tumbé y enlacé los dedos de mis dos manos detrás de la nuca. El cielo era un manto de estrellas con la Luna en su centro, se veían todas las constelaciones visibles en este lado del emisferio, busqué con ardor el camino de Santiago, el haz de luz que me indicaría donde está el norte. Lo encontré. Mi sentido de la orientación se puso en marcha de inmediato indicándome hacia donde tenía que dirigirme al día siguiente. Un sonido eléctrico me indicó que mi móbil por fin había cogido cobertura, así que ya sabía dónde ir para llamar a los equipos de socorro... Por la mañana. Esa noche hice el amor con las estrellas. De un viaje sin retornoYo también quiero. Esa fue la frase de su perdición, ahora sentado en mi lecho de muerte, en vez de sentirme en paz conmigo mismo, me come la conciencia. Nunca creí que la dama negra me viniera a buscar con tanto rencor en su corazón, la entiendo. Yo también hubiera tratado así a quien por una vez le quitó el trabajo. Ahora, acostado aquí sin poder hacer nada por evitarlo, pues el cerébro es lo único que me queda para darme cuenta de que sigo vivo, pienso en esos momentos en los que pasé con ella. En la consumición de su cuerpo y su mente por mi culpa. Nunca debí enseñarle los malos caminos de la vida. Pero yo era joven entonces y la verdad, me daba lo mismo ser así o de otra manera. Simplemente vivía el momento sin pensar en las consecuéncias. Consecuéncias las cuales daría lo que me queda de vida para poder haberlas evitado. Ahora ya es demasiado tarde. Estabamos en la fiesta de su cumpleaños, ella cumplía diecinueve y yo ya tenía veintitrés, habíamos decidido hacerle una fiesta en un local que alquilamos, era la más joven del grupo, y aunque no era guapa, tenía un halo de misterio irresistible, era de esas mujeres que te atrapaba en su mundo y no te dejaba salir. Aunque me hubiera gustado quedarme en él, y sabía que esa chica estaba enamorada de mí, me resistí a la tentación. Demasiado inexperta, demasiado inocente, demasiado buena. No podía ser para mí. Un colega sacó un gramo de cocaína que había comprado para la ocasión. Ella no se metía, así que tampoco le preguntamos. Pero ese día quiso provarla. Hicimos una más, por una vez no pasaba nada, además ella era consciente de lo que hacía, ¿por qué no?. La fiesta duró hasta pasadas las nueve de la mañana, todos estabamos muy mal cuando llegamos a casa... es lo que pasa en las fiestas de cumpleaños, bebes, estas con los colegas, te lo montas de puta madre para que todo vaya muy bien. Pasaron los meses, y ella seguía nuestro ritmo infatigable de fiestas y desmadres, se quería convertir en uno más, era normal, era nuestra amiga... hasta que nos superó. Un día me dijo que quería provar el caballo, y me preguntó si yo lo había provado. Le dije que si, pero involuntariamente, una vez me invitaron y yo pensaba que era cocaína. No lo era. Lo pasé muy mal durante una semana, Mi cuerpo no era mío. Le dije que yo no quería meterme esa mierda nunca más, y le aconsejé que ella tampoco lo hiciera, y si lo hacía que fuera con una persona "responsable". Yo fuy el resorte, y ella pasó a la acción. No se como fue su primera experiencia con el caballo, tampoco se lo pregunté ni ella me dijo cuando lo provó, pero yo lo sabía, cada día iba demacrándose un poco más, hasta que llegó el momento. Una noche cualquiera, era invierno, eso si lo recuerdo. Acabamos como siempre en el bar de los nuestros, donde nos juntabamos todo el grupo cuando no había contacto telefónico, ella llegó con la cara empapada en sudor, diciendo que tenía mucho calor, no era normal, hasta dentro del bar hacía frio. Le pregunté si estaba bien, ella me dijo que si, que solo necesitaba "algo" para ponerse "a tono". Le miré interrogativo, pensando en que era ese algo, a que se refería. Le dije que la invitaba a una cerveza, ella se negó. Prefiero "otra" cosa. Y fue al servicio. Pasó un cuarto de hora y ella no salía, fuy hacia la puerta y piqué, nadie respondió, empecé a gritarle, ¿estás bien?, oye, contesta. Mi última frase fue Voy a tirar la puerta como no abras. No abrió. Entre dos amigos y yo, conseguimos abrir la puerta. Ella estaba tirada en el suelo con la cabeza sangrando por un golpe que se había pegado al caer al suelo, inconsciente, con una goma en el brazo y una jeringuilla vacía a su lado... El entierro fue a los dos días, su madre nos dijo que no quería saber nada de lo que había pasado, que eramos los culpables de la muerte de su hija, que nosotros la habíamos llevado hasta eso. La versión de alguien a quien conocí un poco antes de que ella muriera, fue más drástica aún. "Vosotros no habeis hecho nada, fue ella la que eligió el camino", creo que esa frase resonará en mi mente hasta que muera, esa frase fue la que me hizo saber, que si ella no me hubiera conocido, estaría viva, a lo mejor siendo una mujer de cuarenta y pocos años saludable y hermosa, teniendo todavía ese halo de misterio que me enamoró, aunque me di cuenta de ello demasiado tarde. ToledoUna plaza la cual sería el eje de esos tres días de soledad voluntaria en una ciudad inhóspita para mí, no sabía que la soledad estaría tan bien acompañada. Los ángeles de Charlie me acompañaron en el inmenso mundo en el que me sumergí, para luego renacer llena de nuevas sensaciones y sentidos renovados. Todo, absolutamente todo, lo experimentaba a flor de piel. Estar sola en una ciudad la cual no conoces, es una sensación fantástica. Experimentas la libertad en todos sus significados, me sentía con la fuerza suficiente como para hacer lo que se me antojase sin depender de alguien a quien no le apeteciera hacer lo que yo, simplemente. La comida. Aquellas Judías con perdiz y aquel Venado en salsa, me acompañará su gusto en el paladar durante mucho tiempo, mi primera comida en Toledo. No se puede describir con palabras lo que me invadío en el cuerpo al provar el primer bocado, fue como la reafirmación de que si, estaba allí. Llegué a Toledo, con la impresión de que iba a meterme en la cama en cuanto llegara a la habitación, ya que después de pasar un día fantástico en Madrid, con su Tempus Fugit incluido (todavía no sabemos que pasó con ese cuarto de hora ¿eh Chus?) Bueno, Chus me acompañó en mi periplo por Madrid, fue una anfitriona estupenda, la mejor. Me metí en la Ducha del hotel, esperaba con todas mis fuerzas que fuera una bañera, pero como digo siempre, todo no se puede tener en esta vida, así que la ducha fue bien redibida por mis músculos, huesos y articulaciones de todo mi cuerpo. Me metí en la cama y me dije... que coño, estoy en Toledo. Así que me levanté, me vestí y me fui a rular un rato por la ciudad. Mis pasos y mi oido (escuchaba el sonido de una flauta) me llevaron a la plaza Zocodover. Una de las tantas que hay en Toledo. Me senté en un poyete que hay allí y me puse a fumar mi primer peta en la ciudad. Al poco, unos punkis que habían en la plaza (los mismos que tocaban la flauta y los timbales) se pusieron al lado mio a hablar, con los pertinentes mensajes subliminales (ostia tio, pues ahora un petardo vendría de puta madre) jeje. Al poco estaban todos allí esperando cual perros al hueso el preciado petardo. jeje. No tuve que esperar mucho para conocer a cuatro seres maravillosos, hijas de Locky. Esther, Begoña, María y Laura. De Alicante, fueron a Salamanca a ver a Esther, que estudia historia allí, y en cuanto llegaron a Salamanca, se dijeron, Vamonos a Toledo. Y allí aparecieron saltando y riendo por la esquina que bajaba del Alcázar hasta la plaza. Se acercaron a nosotros (los punkys y yo) y empezaron a hablar con nosotros como si nos conocieran de toda la vida. Esther me preguntó si estaba esperando a alguien, le dije que no, que había venido sola a Toledo. y sin pensarselo dos veces me dijo que les acompañara en su fiesta nocturna. Les cedí el peta a los punkis que me lo agradecieron infinitamente y me fui con las hijas de Locky a disfrutar de la nocturnidad de Toledo. Así empezó todo. El resto es la historia habitual (supongo) de todo turista que va a una ciudad por primera vez, la diferencia es que esta es mi historia, y me gustaría describir todo lo que vi, olí, saboreé y palpé con pelos y señales. Mi libreta me acompañó en todas mis andanzas por la ciudad, escribí mucho más de lo que me imaginaba. La soledad hace estragos. ¿Que os podría contar?, que fui a la Catedral, al monasterio de Santo Tomé y al de San Juan de los Reyes, que vi la casa del Greco, que fui a una fábrica de espadas, que visité todos los museos visitables, excepto el del Alcázar y el Sefardí por que estaban cerrados por obras. Que paseé por la rivera del Tajo, y pasé dos puentes... pero todo eso, ya está, ya pasó y todos los que han visto Toledo saben de sobras que es una ciudad con mucho encanto, casi mágica. Los que no la han visitado tienen que ir a verla. Yo por mi parte decir que lo que vi no tiene punto de comparación con lo que sentí. Que me alegré mucho de volver y la última foto que tomé no fue con cámara. Está en mi mente, mi pensamiento. Esos cuatro colores: El azúl del cielo, el marrón de las montañas, el verde del césped y el amarillo del maiz. En la estación, fumando mi preciado hachís me quedé en esa estación viendo ese cuadro. Mis pensamientos de vez en cuando se van hacia allí. De vuelta, otra vez en Madrid, Chus y yo quedamos en Atocha y quedamos con Vicky. A la niña se le estropeó el coche nada más salir de Guadalajara, así que no nos pudimos ver hasta el día siguiente. Nos fuimos de fiesta y cenamos en la costa de Vergel, creo que se escribe así. Las gambas se comían como pipas. Brutal, acojonante, no hay palabras. Al volver a Getafe, a casa de Gema, ahora va para ti, nos fuimos a dormir después de dos horas de: ahi que no sabemos donde estamos, señor conductor, señor conductor, sabe si pasaremos por la estación?, jeje. Dormimos, no sin maldecir a mi teléfono, que no paraba de sonar, si no la alarma, la voz de mi madre... Fuimos al Super, comimos, nos fuimos a Madrid otra vez. Y por fin, conocí al hada más bonita que he conocido jamás, dos horas breves, muy breves nos sirvieron para hablar, habrazarnos, besarnos, conocernos al fin. Chus no quería despegarse de mí hasta que no hubiera subido al tren, hay fotos de todo, ya las pasaré algún día. Mi despedida fue como no me esperaba. Tuve a álguien con quien abrazarme antes de volver a Barcelona, eso no se paga ni con el oro de todo el Mundo. MUCHAS GRACIAS CHUS. Ahora vuelvo a Barcelona y ¿a quien me encuentro? pues a Gema (con una m) y a David (erik), cenamos, nos vamos a l´asosi (si hadi, se escribe así). Y de camino nos vemos a nuestro diablillo (rami) Cuantas ganas tenía de verlo, cuantas ganas madre mía. Reimos, bebimos, jugamos una perfecta noche de bienvenida a casa. Si Gema, somos amantes de las pequeñas cosas, somos nosotros y somos así, y cuando digo somos te incluyo a tí y a toda la gente que me ha acompañado en este viaje, todos, somos amantes de pequeñas cosas tales como una sonrisa, una palabra en el momento justo, un abrazo, una pequeña caricia... una caracola... un cascabel... El viaje no ha acabado todavía. Tengo toda la vida por delante para que no se acabe hasta que mis restos sean tan solo un recuerdo de mi pequeña pero magnífica existéncia. Bueno, pese a que este viaje lo hice hace casi un año, lo tengo tan presente que no he podido evitar colgarlo, supongo que es esa nostálgia viajera, que por supuesto subsanaré este verano, por que aunque no tengo ni pa tabaco, un viaje en coche lo hago... aunque sean dos o tres días... o cuatro... o ya veremos. Fue muy agradable sobretodo, el echo de irme sola, me proporcionó la dosis de libertad que necesitaba, y sobretodo los cambios que se produjeron en mi forma de pensar y ver las cosas. Recomiendo encarecidamente que os tomeis un par de días, una semana... o lo que necesiteis, pero no hay nada mejor que saberse con uno mismo y vivir para contarlo!!. Mi niña Hay dias en los que no tengo nada que explicar, en los que mi vida se vuelve un absurdo acojonante, y pierdo la noción de mi misma.Es entonces cuando llegas tú, me sonries y todo vuelve a crecer, vuelve a recuperarse la alegría de aller, la alegría que sentímos tú y yo una mañana de navidad, al volver a vernos. Mi tren paró en Atocha y te llamé, allí estabas tú, con tu pelo mojado y tu sonrisa de oreja a oreja, frente al quiosco de la Once. Llevabas una camiseta blanca, unos tejanos y una chaqueta verde (de pana, si mal no recuerdo). Me viste, te vi, y nos abrazamos... A partir de entonces fueron tres días maravillosos en tu compañía, los cuales disfrutamos como niñas pequeñas con zapatos nuevos. Yo no tenía dinero ¿te acuerdas?, me lo había dejado en Casa, bajo mi vela y mi mago... tú me ayudaste a solventar mi problema con el acogimiento de una gran amiga... y solo nos habíamos visto dos veces, contando esa... Recuerdo casi todas las cosas que viví contigo, el Fender y el Garaje, las fiestas nocturnas, aquella pizzería habierta hasta las tantas... Recuerdo cantar contigo una canción de Silvio Rodriguez en la barra del bar, mientras Antonio nos miraba entre avergonzado y divertido, creo recordar que él también acabó cantando. Los paseos por Madrid, Aquel rincón en el Retiro, junto a las fuentes y los rosales, algún cantautor soportando el frio invernal... el mercado de Artesanía... el museo del Prado, que todavía no he visitado en mis dos viajes a Madrid... jajaja, me estoy acordando de la cena en el Hollywood (o algo así), cuando tú pediste la hoja de reclamaciones, y la jefa nos "invitó" a volver con un menú gratis... que cosas ¿verdad?, nos hemos visto tan poco, y ya formas parte de mi familia como si nos conocieramos de toda la vida... Te dejé un libro en la mesita de noche y no lo viste hasta que me fui... no recuerdo si te lo dije o no... La despedida fue lo más triste, pero me quedo con ella, no parabas de llamarme imbécil, jejeje... no pretendía hacerte llorar (en serio), pero los sentimientos son así chiquilla, y sinceramente, me encantó aquella hora en la que los nervios se confundían con un millar de sensaciones en las que las dos nos fundíamos como una sola... Tengo ganas de volver a verte, mira que he intentado volver a Madrid, pero las circunstáncias no han sido las propícias (Murphy ha hecho un pacto con el diablo y no me deja en paz)... pero lo superaré, y volveré a verte!!. Bukowsky Poco he de decir de este escritor maldito... Borracho, mujeriego... algo misógeno (a mi entender), parco en lo que al trabajar se refiere... apasionante.La primera vez que escuché hablar de Charles Bukowsky, fue en un programa de Radio 3, si mal no recuerdo, lo catalogaban como a uno de los escritores malditos del S. XX, y escuché algunas de las poesías que escribió... recuerdo que no me hizo ni puñetera gracia escuchar esas palabras de la boca del locutor, pero la composición era brutal. Nada menos que saber escribir las palabras tan crudas como la realidad misma, aquella desesperanza, el deshazón de lo cotidiano... la rutina no tan rutinaria para tan singular escritor que logró abrirme los ojos a una realidad no tan lejana para mí. Ahora paso a dejaros su biografía y algunos enlaces de interés, espero que os hagan herbir las entrañas, eso será señal de que os ha gustado tanto como a mí. Charles Bukowski (1920-1994) Poeta y narrador estadounidense, creador de una literatura provocadora y sórdida, cargada de gran emoción y sentimientos. Nació en la ciudad alemana de Aldernach, pero a los dos años se trasladó con su familia a Los Ángeles, donde vivió toda su vida. Durante muchos años, y tras un breve paso por la universidad, se ganó la vida con trabajos manuales temporales, espaciados por los periodos de vacaciones que se tomaba cuando tenía suerte en las apuestas del hipódromo, afición que reflejó continuamente en su obra. Empezó a escribir cuentos muy joven pero, tras un primer relato publicado por una revista en 1944, abandonó la literatura por un espacio de diez años, en los que sentó los cimientos de su leyenda alcohólica. Sus primeras obras se publicaron en la década de 1960 en editoriales y revistas underground; a esta época pertenecen colecciones de poemas como Crucifijo en una mano muerta (1965) o la que para muchos es su mejor obra en verso, Los días pasan como caballos salvajes sobre las colinas (1969). La poesía de Bukowski, al que le gustaba vanagloriarse de haber escrito su primer poema con 35 años, está marcada por un realismo descarnado y lírico a un tiempo, explícito, tierno en ocasiones y brutal en otras, abundante en datos autobiográficos, personalísimo y pleno de humor ácido y desencantado. Nunca abandonó su producción en verso que, con los años, se fue haciendo más directa, más sobria, como en El amor es un perro del infierno (1974) o La última noche de la tierra (1992). Bukowski escribió más de treinta poemarios, que le han acreditado como gran poeta; sin embargo, pocos de sus poemas se han traducido al español. Su primera novela, Cartero (1970), le permitió abandonar la oficina de correos en la que trabajaba. A ésta seguirían otras cinco, todas protagonizadas por Henry Hank Chinaski, alter ego del propio Bukowski, entre las que cabe destacar La senda del perdedor (1982). Los cuentos de Bukowski están reunidos en varios volúmenes. El más conocido, Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones (1972), recoge relatos aparecidos en varias revistas underground. Su obra inspiró una película, Ordinaria locura, a Marco Ferreri, a la que seguría Barfly (1989), de Barbet Schroeder y con guión del propio Bukowski. La prosa de Bukowski es, si cabe, más autobiográfica, en un 90% según el propio autor, que su poesía, y es la que le ha dado fama entre los lectores de habla hispana; todas sus obras en prosa están publicadas en español. El alcohol, el sexo, la soledad y los aspectos más absurdos y sórdidos de nuestra civilización ocupan un lugar de honor en la obra de Bukowski, que siempre evitó los ambientes literarios; prefería los bares y las habitaciones lúgubres. http://www.charlesbukowski.cjb.net/ Algo para abrir boca: POBREZA Es el hombre que nunca has visto el que te sostiene en la lucha, ese que llegará algún día. El no está afuera en las calles o en los edificios, o en los estadios, o si está ahí me lo perdí, de algún modo. El no es uno de nuestros presidentes hombres de estado o actores. Me pregunto si está ahí. Camino por las calles paso kioscos y hospitales, teatros y cines, cafés y me pregunto si él está ahí. He buscado casi medio siglo y no lo he visto. Un hombre vivo, verdaderamente vivo que cuando baje sus manos después de encender un cigarrillo veas sus ojos como los ojos de un tigre mirando el pasado en el viento. Pero cuando las manos bajan son siempre los otros ojos que están ahí siempre, siempre. Y pronto será demasiado tarde para mí y habré vivido una vida con kioscos, gatos, sábanas, saliva, diarios, mujeres, puertas y otras cosas, pero en ningún lado un hombre vivo.- Si teneis oportunidad de leer alguno de sus libros, no la desperdicieis. Murphy me persigue... ¿No habéis tenido nunca la sensación de que cuando queréis hacer algo, hay mil y un factores que os impiden hacerlo?, bien, pues esa y no otra es la ley de Murpy, aquí os dejo algunas de las características de dicha ley, ya me direis, por que en lo que a mi se refiere, voy un paso por delante de él, aunque últimamente, me está alcanzando.Tal vez Usted ya conozca la Ley de Murphy, o tal vez no. Pero aunque jamas haya oído mencionarla, tengo la seguridad que conoce sus efectos. Prácticamente todo en nuestra vida está bajo la influencia de la ley de Edsel Murphy. Su estudio es tan importante, que se la incluye en los cursos de oficiales militares, astronautas, pilotos, etc. La electrónica no escapa a la influencia de esta peculiar ley. Solo con un profundo dominio de sus principios, estará preparado para enfrentar los imprevistos. Y aunque no podrá evitar que “ciertas cosas” ocurran, al menos estará prevenido, sabrá por que ocurren, aprenderá aceptarlas y tal vez, solo tal vez, logrará reducir sus efectos. La ley básica de Murphy es: Si algo puede ir mal, irá... REPARACIONES Una vez quitado el último de los 20 tornillos de la tapa, para revisar el fusible, se descubrirá que el cable de alimentación estaba desconectado. Una vez colocado el último de los 20 tornillos de la tapa; encontrara debajo del diagrama, el fusible que quitó para revisar. La probabilidad de que determinado componente sea la causa del problema aumenta en forma proporcional a la dificultad para reemplazarlo y a su precio; e inversamente a su disponibilidad. Si puede localizar la pieza dañada, no tendrá herramientas para sacarla. Cuando logre sacarla, en la tienda de repuestos le dirán que no la tienen, pero que está pedida. Cuando por fin la consiga, descubrirá que no estaba dañada y no necesitaba cambiarla. Si un trabajo se ha hecho mal, todo lo que haga para mejorarlo sólo lo empeorara. Cualquier pieza al caer rodará al rincón menos accesible del taller. La facilidad de localización de una pieza que ha caído al suelo es directamente proporcional a su tamaño e inversamente a su importancia para la terminación del trabajo. Una herramienta caerá siempre donde pueda hacer mayor daño. (También conocida como "Ley de la Gravedad Selectiva".) Si tiene que comprobar, uno por uno, cierta cantidad de componentes de un circuito para localizar el que está defectuoso; ese será el ultimo de todos, sin importar el orden en que realice la comprobación. Si es necesario retocar un ajuste, será el menos accesible. De ser necesario el manual de servicio, no estará disponible. Si dispone del manual de servicio, no lo necesitará. Si consigue una fotocopia del diagrama, el problema se encuentra en la parte que quedo borrosa. Los trabajos urgentísimos, y muy bien pagados, sólo llegan cuando usted ha aceptado un trabajo urgentísimo, pero mal pagado. CLIENTES El cliente que paga menos es el que más se queja. El cliente que llama todos los días para preguntar si esta reparado su aparato, tardara 3 semanas en pasar a recogerlo cuando esté terminado. Si hay dos maneras de pronunciar el nombre de un cliente, usted lo pronunciará de la que no es. No importa cuanto les cobre, si no es gratis, siempre les parecerá caro. El 50% de los usuarios de aparatos electrónicos solo lee las instrucciones después de haber estropeado el equipo con su uso indebido, el otro 50% ni aun así las lee. GENERALIDADES En un instrumento o dispositivo caracterizado por una cierta cantidad de errores en más y en menos, el error total será la suma de cada uno, sumados en el mismo sentido. La probabilidad de un error tal en un circuito es directamente proporcional al daño que puede causar. En todo error dado, la culpa nunca podrá ser determinada si más de una persona ha estado involucrada. Cuando un error ha sido descubierto y corregido, se descubrirá que estaba bien desde el principio. Si Usted es el cliente, una garantía de sesenta días es la promesa de que el aparato dejara de funcionar el día sexagésimo primero. Si Usted es el responsable de la garantía, el aparato dejara de funcionar mucho antes. CONCLUSION Si algo puede ir mal, irá !! ....y será en el peor momento. Si dos cosas pueden salir mal, ocurrirán al mismo tiempo. Edsel Murphy El hombre que desarrollo estos profundos conceptos es prácticamente desconocido. Quizás a sido víctima de su propia ley. Bueno, estas son unas cuantas leyes comprobadas del Sr. Murphy... Sin olvidar, claro está, lo de " Si una tostada se cae al suelo, siempre lo hará por el lado de la mantequilla". Hablando de estas leyes, alguien se preguntó una vez "¿Y si atamos una tostada a un gato?¿Por qué lado caerá?¿Por el lado de las patas del gato(que siempre caen de pie)?¿o por el de la tostada?". Por favor, si le teneis cariño a vuestro gato... no lo provéis (Murphy hará todo lo posible para que salga todo lo contrario a lo que pensábais). Aquí algunas frases del susodicho. http://www.informatica7.es/Document/murphi.html Leyenda Artúrica Cuentan los druidas que en la Edad Oscura de Britania, aquella que siguió a la marcha de las legiones romanas, existió un gran rey, Constancio Ambrosio. Este monarca era querido por su pueblo y defendió valerosamente su pequeño reino, Cantia, de las incursiones que de continuo realizaban sus codiciosos vecinos britanos y de la constante rapiña que los piratas sajones, venidos del continente, llevaban a cabo en sus costas.Pero la desgracia siempre espera su oportunidad agazapada entre las sombras y esta vez se presentó en forma de gobernador codicioso que anhelaba el trono de Constancio y no pensaba ahorrar en escrúpulo para conseguirlo. Vortigern, que asi se llamaba el gobernador, tenía a su cargo la ciudad de Dubris, uno de los más importantes puertos del reino de Cantia. Ávido de poder, Vortigern estableció una secreta alianza con dos poderosos reyes sajones, Hengist y Horsa, de la tribu de los jutos, y juntos se hicieron con el poder, asesinando a Constancio ante los ojos infantiles de sus dos hijos, Aurelius y Uther. Los dos pequeños, a duras penas lograron salvar sus vidas y huir por mar a Galia, lejos de las afiladas garras de Vortigern. Allí se ocultaron durante años, torturados por el recuerdo y con la llama de la venganza inflamando sus jóvenes corazones. Vortigern concedió a los reyes jutos las tierras orientales del reino y declaró la guerra a los reyes vecinos. Su sed de poder no conocía límite y estaba dispuesto a todo con tal de hacer realidad su máxima ambición: ser el Alto Rey de toda Britania. Cierto día, Vortigern decidió construir una gran fortaleza, un bastión digno de un Alto Rey que hiciera caer de rodillas a cualquiera que la viera. Mas a los pocos meses de comenzar a erigirse, la fortaleza comenzó a ser víctima cada noche de violentas sacudidas que echaban a perder la pesada labor de los constructores. Tres veces fué levantado el castillo y tres veces cedieron sus cimientos, derribándola hasta que solo quedaban escombros. Vortigernus, angustiado, consultó a sus druidas. La fortaleza, aseguraron estos, se encontraba en terreno maldito y los demonios que la echaban abajo solo serían aplacados con el sacrificio de un hombre nacido de padre no humano. En seguida partieron cientos de jinetes en busca de tan extraño individuo y llegaron hasta los más alejados confines de Britania para cumplir las órdenes de Vortigern. Vivía en los lejanos bosques de Gleva un solitario druida llamado Merlín. Repudiado por su Orden hacía años, habitaba la espesura en estado semi-salvaje, volviendo la espalda al mundo y olvidado por este a su vez. Inspirados por las leyendas que sobre él habían escuchado narrar a los ancianos del lugar, los hombres de Vortigern llegaron hasta él. Merlín era una criatura sobrenatural, fruto de la unión de una inocente virgen con un dios de la foresta. No puso oposición alguna a los enviados del rey de Cantia y, docilmente, los acompañó hasta su reino para presentarse ante Vortigern. Los druidas de Vortigern ya tenían todo listo para el sacrificio pero Merlín no pensaba dejarse vencer tan facilmente. Con habilidad y agudeza logró desacreditar la sabiduría de los druidas de Vortigern y convencer a este de que tenía la explicación a los derrumbamientos. La fortaleza, según dijo, estaba siendo construida sobre terreno inestable. Para dar fe a sus palabras, Merlín golpeó con su bastón la pared del acantilado sobre el que estaba erigida y de ella comenzó a brotar agua, primero en pequeñas cantidades y más tarde en auténticos torrentes. Así se ganó Merlín la simpatía y el agradecimiento de Vortigern. Pero estos pocos duraron pues, acto seguido, el druida formuló una profecía. Comparó las fuerzas de Vortigernus con un enorme dragón blanco, una poderosa criatura que todo lo arrasaba a su paso. Pero no pasaría mucho tiempo antes de que se topara con un ser igualmente poderoso, un gran dragón rojo procedente del sur que le destruiria sin vacilación. Se celebraba cada año en Britania, con motivo de las celebraciones de Beltaine, una reunión entre los monarcas de los reinos del sur donde se forjaban alianzas y discutían intereses comunes. A ella se presentaron los dos hijos de Constancio, Aurelius y Uther, procedentes de Galia y ya convertidos en hombres. Eran valerosos guerreros y la nobleza que la que antaño hiciera gala Constancio se reflejaba de manera sorprendente en sus dos vástagos.Aurelius y Uther solicitaron al consejo ayuda, en forma de ejércitos, para recuperar su reino y vengar la memoria de su padre pero sus peticiones fueron desoidas por los reyes, más interesados en sus propios problemas que en los de los demás. Nadie sabe cuales fueron las motivaciones que empujaron a Merlín a abandonar su bosque y presentarse ante el consejo. Tal vez, se veía incapaz de dar la espalda a su propia profecía y actuó impulsado por fuerzas más poderosas que él. El caso es que estuvo allí y apoyó a los dos jóvenes en su demanda. Fue una tarea larga y tediosa pero finalmente logró convencer a los reyes britanos de que los jutos asentados en Cantia representaban una fuerte amenaza y de que no pasaría demasiado tiempo antes de que lograran extender sus dominios. De hecho, llevaban años soportando sus ataques, aliados con los ejércitos de Vortigern. Así, por primera vez desde hacía décadas, los ejercitos de los reinos del sur marcharon contra una causa común. La batalla fue terrible y aún se encuentra registrada en las antiguas crónicas. En nuestros tiempos, se conoce como la batalla de Wallop y, durante su transcurso, los jutos fueron derrotados y Vortigern atrapado en uno de sus castillos. Fue entonces cuando Uther se ganó el sobrenombre por el que se lo conoció a partir de entonces: el Terrible, pues ordenó a sus hombres rodear todo el perimetro de la fortaleza con paja y madera seca para prenderla fuego con sus propias manos. Asi fue como Vortigern el Usurpador murió con sus propias manos y Aurelius recuperó el trono de Cantia, una vez expulsados los jutos. Pasados varios años, Merlín decidió cobrarse el favor que en el pasado le hiciera a los hermanos y embarcó a Uther en una larga aventura. Juntos y escoltados por buena parte de sus tropas, viajaron a Hibernia y, tras varios enfrentamientos y avatares, llegaron hasta su más preciado templo: el Anillo de los Gigantes, hoy conocido como Stonehenge. Por medio de artes mágicas, Merlín transportó las piedras hasta el sur de Britania, donde aún hoy se encuentran. Al regreso de su viaje, Uther descubrió consternado que su hermano había enfermado y fallecido durante su ausencia. Aurelius no había dejado herederos, por lo que Uther subió al trono. Pero no demostró ser un buén gobernante, pues no pasó mucho tiempo antes de que se enamorase perdidamente de Ygerna, la reina de Cerniw y declarara la guerra a su marido, Gorlois, para conseguirla. Gorlois fue alertado a tiempo y envió a su esposa a su fortaleza más protegida, el castillo de Tintagel, para marchar él a la cabeza de sus ejércitos al encuentro de Uther. Gorlois fue derrotado y se refugió con los pocos hombres que le quedaban en el castillo de Terrabil. Siguió un largo asedio, durante el cual, Uther era incapaz de traspasar las fuertes defensas de la fortaleza. Pasaban las semanas y Uther desesperaba por momentos. Ansiaba traspasar las murallas y tomar en sus brazos a Ygerna, la cual, creía, se encontraba en la fortaleza con su marido. Cierto día, Ulfius, su oficial más incondicional, le sugirió a Uther que pidiera consejo a merlín. Y asi fue Merlín convocado por segunda vez por el rey de Cantia. Aunque esta vez se trataba de uther y no de vortigern. Merlín accedió a ayudarle a yacer con Ygerna, pero tenía una condición. De dicha unión nacería un niño, un hijo bastardo que Uthyr no estaría dispuesto a reconocer. Merlín lo quería para sí. El día de su nacimiento, Merlín acudiría hasta el lecho y tomaría al niño para llevárselo consigo. Uthyr aceptó las condiciones de Merlín y fue entonces cuando el druida le reveló que Ygerna no estaba tras ࡬as murallas de Terrabil con su marido, sino en la fortaleza de Tintagel, también fuertemente defendida. Uthyr retiró entonces sus ejércitos y se dirigió a Tintagel. Desde las murallas, Gorlois descubrió las intenciones de su enemigo y no dudó un instante en abandonar el castllo con su escasa guarnición y cargar en un ataque desesperado contra Uther. Gorlois murió en la batalla y Uthyr llegó con sus ejércitos a las proximidades de Tintagel. Mantuvo a sus tropas lo bastante lejos como para que no fueran descubiertas y se dirigió a la fortaleza en compañía de Ulfius y Brastias (otro de sus oficiales). Merlín obró artes mágicas sobre la pequeña comitiva y les hizo tomar la apariencia de Gorlois y dos de sus hombres de confianza. Así, Uthyr entró en Tintagel y yació durante toda la noche con Ygerna, saciando al fin su sed de lujuria, para desaparecer a la mañana siguiente. Uthyr murió a los pocos años en la batalla y los jutos volvieron a apoderarse de Cantia, esta vez para siempre. La noche que nació el hijo de Uthyr, Merlín se apareció en las habitaciones de Ygerna, en Tintagel, envuelto en un manto que ocultaba por completo su rostro. Sin decir palabra, tomó al pequeño y desapareció con él entre las sombras de las que había surgido. Con el tiempo, ese pequeño se convertiría en Alto Rey de todos los britanos y moriría para renacer en el etéreo reino de las leyendas. Su nombre, Arturo Pendragon, aún se escucha de los labios de aquellos que nos negamos a dejar de soñar. A veces... A veces me siento pobre colilla, tirada en el arcén de una estación por un dueño injusto que no ha querido perder el tren.A veces me siento frágil cristal, que al mas leve contacto rompería en mil pedazos. A veces me siento desafinado violín, al cual han cuidado manos diestras en melancolía, las cuales ya han conseguido la felicidad. A veces me siento terrible huracán, capaz de desentrañar la tierra de un solo golpe. A veces me siento manso río, calmado de tempestades, fluyendo libremente por su caudal. A veces me siento mar antigüo, capaz de albergar toda la sabiduría del mundo. A veces me siento alta montaña, resistiendo los embates de la vida estoicamente, sin movimiento alguno. A veces me siento alegre colibrí, batiendo mis alas al viento a cien quilómetros por hora, libándo los néctares que me ofrece el mundo. A veces me siento soldado viejo, cansada de vivir en la rutina cotidiana, añorando pasados recuerdos. Hoy me siento feliz... todavía no he encontrado descripción para este sentimiento. El hombre que me enseñó a llorar. MIGUEL HERNANDEZYo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas, y órganos mi dolor sin instrumentos, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler, me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano está rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes, sedienta de catástrofes y hambrienta. Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero mirar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera, por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Alegrarás la sombra de mis cejas y tu sangre se irá a cada lado, disputando tu novia y las abejas. Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas, mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Esta poesía se la escribió Miguel, a un amigo suyo Ramón Sijé, habitante de Origuela, como él. Escritor de poesías tan llenas de sentimiento, como Nanas de la Cebolla, escrita en plena guerra civil a su mujer, la cual le decía en sus cartas, que no podía alimentar a su hijo, con más que cebollas y pan... Al cual el propio Pablo Neruda le escribió un pequeño poemilla que reza tal que así: "Miguel de España, estrella de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío! pero aprendí la vida con tu muerte: mis ojos se velaron apenas, y encontré en mí no el llanto, sino las armas inexorables! Espéralas! Espérame!" Este es el hombre que enseñó a llorar. La voz de Joan Manuel Serrat sonaba en la radio del coche de mi madre, empezó a cantar las nanas de la cebolla, mi madre lloraba... no sabía por qué en aquel entonces, con el paso de los años me di cuenta de que mi madre tampoco tenía con que alimentarnos. ¿quien es?, le pregunté a mi madre. Almu, es Serrat!, me contestó ella como si mi pregunta fuera lo más estupido que podría haber preguntado en ese momento. Ya, mama, pero ¿De quien es la letra?. Ahhh, de un poeta de la guerra civil, Miguel Hernandez, se llamaba. Ahh, pues en el cole no nos han hablado de él. Ya me lo imagino, supongo que lo daréis el año que viene. Bueno, pues ya miraré en la enciclopédia. No, espera que lleguemos a casa, te dejaré un libro de él. El libro se llamaba el Viento del Pueblo. A partir de entonces, ya supe lo que significaba la palabra tristeza. Aquí os dejo un enlace, por si queréis saber más de él. http://jaserrano.com/mhdez/#_BIOGRAFÍA Templarios Corría el año 1271 cuando la más famosa de las construcciones guerreras de la Edad Media rindió su fortaleza al parecer inexpugnable al sultán de Egipto, Baibars tras largos años en defensa de los intereses cristianos y de Occidente.Aquella bella y hermética construcción, que todavía se conserva en buen estado, llamada Risco de los Caballeros, que había resistido el asedio y los ataques que los ejércitos de Saladino le impusieron, no logró defenderse contra la astucia y la inteligencia de su nuevo adversario, y ni sus fortificaciones ni el valor y arrojo de sus defensores pudieron remediar la derrota impuesta por una frágil paloma. Baibars, al sentir disminuir sus fuerzas por el desánimo de sus seguidores, ante la imposibilidad de rendir aquel baluarte del cristianismo, decidió servirse del engaño para conseguir sus planes. Para ello, envió una paloma mensajera ala fortaleza cristiana, con una misiva, al parecer enviada por el Gran Maestre de la Orden de los Hospitalarios de Trípoli, aconsejando a los sitiados a rendirse ante su imposibilidad de enviar tropas a socorrerles. Los cristianos, desmoralizados ante esta negativa, rindieron el fuerte al sultán, el cual concedió un salvoconducto a los vencidos para que pudieran llegar a la ciudad de Trípoli. Los escasos supervivientes que dejaron las tierras de Siria, pertenecían a la famosa Orden de los Caballeros Templarios, y aquella derrota fue el principio del fin de su enorme poderío militar. Este suceso y la pérdida de San Juan de Acre, ocurrida veinte años después, en 1291, puso término a la misión principal para la que se había creado la Orden del Temple. Creación de la Orden de los Templaríos La situación socio-política que se creó después de surgir en Oriente, con el poderío musulmán, obligó a los príncipes europeos a acudir en ayuda permanente de sus hermanos de fe en los países orientales y de esta forma defender los Santos Lugares de la continua amenaza de origen musulmán. Por esto nacieron las Cruzadas y, consecuentes con ellas, las órdenes de Caballería. La Orden del Temple o de los Caballeros Templarios, la más famosa y poderosa de todas, fue fundada en el año 1118, por Hugo de Payens y Geoffrey de Saint-Omer, a los que luego se unieron Godofredo Bisoi, Godofredo Roval, Payen de Mont Didier, Archibald de Saint-Amand, Andrés de Montbard, tío de Bernardo, el abate de Clarayal o Ciairvaux. Y hacia 1120 se les agregó Fulco d'Angers, y antes de 1125, el propio conde Champagne. Un año más tarde la Orden se estableció en Jerusalén en defensa de los Santos Lugares. Balduino II les cedió un palacio no lejos del Templo de Jerusalén, y por esto la Orden tomó el nombre del Temple y el estandarte, siendo su atavío una túnica blanca adornada con una cruz roja. Fue en tierras de Oriente donde el Temple adquirió su fuerza y posiblemente sus primeros tesoros, aunque las inmensas riquezas que al parecer acumuló la Orden se debieron a sus negocios financieros, con préstamos enormes a los distintos reyes de los Estados europeos y otros asuntos que les proporcionaron incalculables fortunas. Cuando al cabo de varios años de proezas realmente legendarias, en el curso de las Cruzadas y aún fuera de ellas, finalizó la misión de la Orden en Oriente continuaron sus andanzas guerreras por tierras de España, a la sazón casi toda ella en poder de los árabes, y su potencial económico y militar empezó a infundir recelos en aquellos Estados que les habían antaño acogido con los brazos abiertos. La Conciencia de grupo, la Fraternidad, la disciplina interna de la Orden y el incómodo comportamiento del Gran Maestre Templario, comenzaron a inquietar al rey francés Felipe el Hermoso, que vela crecer un Estado dentro del suyo. Fue, pues, con este ambicioso y receloso monarca que nacieron los problemas de la Orden. Así, empezaron a propagarse relatos oscuros sobre la conducta de los miembros de la Orden, y por primera vez surgió la palabra herejía, junto con todo tipo de aberraciones y blasfemias. La extinción de los Templarios El año 1314 vio el final de la trama urdida en su día por el rey de Francia, cuando fue condenada la Orden por el papa Clemente V como herética. Fue entonces ejecutado públicamente el Gran Maestre Jacques de Molay. Los bienes confiscados a la Orden fueron repartidos entre algunos Estados y ciertas órdenes no desviadas, como la de los Hospitalarios, la de Montesa y la de Cristo. Tras estos sucesos, el silencio histórico que se abatió sobre los mismos dejó sin esclarecer los verdaderos motivos que conformaron los acontecimientos que condujeron a la aniquilación de los Templarios, y fueron las investigaciones llevadas a cabo desde el siglo XVII hasta nuestros días, las que dieron luz y ciertas razones al enigma en que estuvo envuelta la Orden de los Templarios. Actualmente existen pocas dudas de que, especialmente en sus últimos tiempos, las acciones del Temple diferían bastante de las directrices marcadas por la Iglesia de Roma, y desde el punto de vista de ésta había nacido la semilla de la herejía entre los Templarios. Esto no significa que en los primeros tiempos de la Orden ya se concibieran los principios dualistas que les apartaron de la debida obediencia a la Santa Sede. Es posible, asimismo, que el fundador de la Orden jamas hubiera imaginado la desviación espiritual de algunos de sus miembros, ya que con toda seguridad no todos los monjes-guerreros participaron de las nuevas ideas. Por tanto, se cree que dentro de la Orden existía una corriente iniciática que abrazó las creencias gnósticas. Las razones de la desviación En su misión principal, que era la defensa de los Santos Lugares, durante casi dos siglos de permanencia constante en Oriente, hubo contactos intelectuales con los adversarios, principalmente con la secta de Los Asesinos, un reflejo de su propia imagen en el otro lado del campo de batalla. Esta secta árabe, de carácter iniciático, veneraba al Viejo de la Montaña, y en su organización, e incluso su vestimenta, con sus mismos colores, manto blanco ceñido por un cinto rojo, se parecían al Temple. Es muy posible que los contactos con esta secta oriental hiciese germinar la semilla de la herejía en el seno de la orden del Temple. A partir de entonces se esparcieron por Occidente los nuevos ritos de los Templarios, asumiendo para si la tradición cóníca que, en su día, desarrolló el gran profeta y filósofo medo Zoroastro, que reorganizaron los maniqueos, y que se propagó paralelamente al auge creciente del cristianismo. Fue en ese momento que los Templarios asumieron la protección simbólica del Grial, considerando su misión evangélica por encima del credo de la Iglesia Romana. De esta manera, el Temple fue incorporando a su cosmogonía las tradiciones idealizadas a través de las leyendas de los míticos personajes de la Corte del Rey Arturo y sus Caballeros de la Tabla Redonda, toda vez que estaban profetizados en uno de los principales libros de la saga, El Parsifal, de Wolfram von Eschenbach, en donde este autor denomina a los guardianes y defensores del Grial con el nombre genérico de "Templeisen", o sea Templarios. La Orden del Temple deseaba una Europa teocrática, sometida a un Mesías imperial, siguiendo la tradición que reunía el poder temporal y el espiritual bajo una misma cabeza, una misma disciplina, una misma dirección. Para lograrlo, la búsqueda de la sabiduría absoluta fue su principal empeño, llevado de la mano de la filosofía gnóstica, y tratando de fundir en su cosmogonía todas las tendencias de los conocimientos de Oriente y Occidente. Y de este modo nació en los Templarios el afán de luchar por la perfección, lo que les impulsó a separarse de la Iglesia Romana. Las ideas templarías, más universales y liberales que las del cristianismo, fueron consideradas por sus seguidores como algo muy por encima de cualquier religión. Sus principios pretendían nacer con los tiempos y ser compañeros de todas las edades históricas. Para los miembros del Temple, la iglesia era la casa de Cristo, el Temple la del Espíritu Santo, por lo que su tarea primordial era la reconciliación de todos los tiempos en el gran pensamiento de la unidad divina. Sobre estas premisas iban girando las nuevas directrices y creencias de la Orden cuando los príncipes de Occidente empezaron a intuir el peligro que representaba su poder, siendo estas desviaciones de la ortodoxia aceptada en general, lo que dio la base para urdir la leyenda negra que permitió hundir y aniquilar a la prestigiosa orden del Temple, leyenda negra que, posiblemente, tuviera unos fundamentos reales, aunque sí debieron ser abultados en demasía. Los rituales templarios La Orden del Temple era iniciática, por lo que mantenía unos rituales fundamentales por los que debían pasar todos los que en la misma se ordenaban. Estos rituales fueron con el tiempo evolucionando hacia un esoterismo tal que, precisamente, por su oscurantismo y secreto fueron mal interpretados por sus contemporáneos, muchos de los cuales se convirtieron en enemigos suyos, quienes al perseguir a la Orden lograron de los Caballeros apresados los testimonios reales, o quizás falsos, que suelen obtenerse bajo tortura. Cierto es que al principio la ceremonia de admisión de un Caballero se llevaba en total secreto y siempre en las horas que preceden al amanecer. En la sala capitular, lugar sagrado en el Temple, montaban guardia numerosos centinelas de la Orden con el objetivo de acompañar al nuevo iniciado. En la ceremonia, el aspirante se comprometía a guardar todas las reglas, todos los estatutos de la Orden para, más tarde, someterse al interrogatorio del Gran Maestre, o de un representante del mismo, con el fin de conocer las verdaderas tendencias del nuevo miembro. Esta parte del ceremonial tenía lugar en las puertas de la sala capitular, y tras la aprobación del oficiante, era introducido en ella, donde pronunciaba los tres votos monásticos; acto seguido lo investían con el manto de caballero para recibir el ósculo de paz final en nombre de toda la comunidad. Terminada la ceremonia, los asistentes, tras una larga homilía del Gran Maestre, ayudaban al nuevo hermano a cambiar sus vestidos por los hábitos de la orden. Estos rituales iniciales fueron aumentando y ampliando con el paso del tiempo según los nuevos derroteros de la Orden y, por encima de todo, después de sus tendencias gnósticas y su fervor por el Grial, con lo que por otro lado se eliminaron paulatinamente los ritos tomados de la Iglesia de Roma para sustituirlos por otros más acordes con sus nuevos ideales. Según algunos expertos, entre los nuevos ritos de iniciación que debía ejecutar el novato, existía uno que, sin que se conozca su simbolismo, fácil podía considerarse sacrílego. Partiendo de la base sobre la cual el Temple se apartó de la Iglesia y de todo cuanto representaba, veneraba y fomentaba, empezaron a renegar y rechazar los símbolos que eran los estandartes y símbolos de a Iglesia, para reemplazarlos por los suyos propios, y para ello, durante la ceremonia de investidura de Caballero, éste debía pisar un crucifijo, pese a que los Templarios veneraban y creían en Jesucristo, sino que los rechazaban y pisoteaban por lo que su imagen significaba de Iglesia, de mortal. Dirigiendo su veneración al Grial ya la dualidad gnóstica que para ellos representaba, ello degeneró en el nacimiento de un símbolo bivalente, bisexual, que en la doctrina gnóstica y hermética represento las dos tendencias del mundo que los Templarios querían hermanar, considerando ese símbolo sus enemigos como un ídolo sacrílego. Ese ídolo se llamaba 'Baphomet', y era un símbolo de carácter esotérico, el cual, junto con los demás símbolos que los Templarios teman, se interpretaron en aquella época como representaciones plásticas de su herejía y desviacionismo. Así, por ejemplo, un escudo del Temple representaba a dos Caballeros compartiendo la grupa de un caballo, como signo de pobreza y dualidad en la única senda verdadera: sin embargo, esto hizo nacer en las mentalidades de aquellos tiempos que tal representación era el símbolo de la sodomía. Otros símbolos templarios fueron la Cruz Gamada, la Doble Llama, la Espiral, el Grial, la Paloma y otros que siempre tendían hacia sus tendencias gnósticas. Los Templarios, por sus ideales y la liberalidad de pensamiento que sentían, se sintieron hondamente compenetrados con otras doctrinas nacidas bajo los mismos principios espirituales desarrollados en su tiempo, como la de los Cátaros y los Caballeros Teutones, ambas perseguidas y exterminadas lo mismo que la Orden del Temple. Si con la caída del Risco de los Caballeros finalizó el poderío militar de la Orden, otro castillo iba a ser testigo de la derrota temporal de los ideales gnósticos en Occidente: el hermoso castillo de los Pirineos franceses, llamado Montsegut. En realidad, de acuerdo con un articulo publicado en la Revista de Soria en 1985, "el esoterismo de la orden del Temple se apartaba bastante del dogmatismo católico. Su cristianismo era un cristianismo solar, gnóstico, con raíces indoeuropeas y no judías. Prueba de ello es el Cristo renano del siglo XIV que se conserva en el que fue convento de Puente la Reina, Navarra, donde aparece crucificado sobre una horquilla de árbol en forma de Y.' La purificación por el fuego La historia de los enemigos de la Orden del Temple se remonta a los principios de la misma, cuando los sucesivos papas tuvieron que emitir una bula tras otra para protegerla contra la violencia y la expoliación, así como de las diatribas de los obispos. Pasó el tiempo, y a partir de la caída de San Juan de Acre la Orden empezó a estar en peligro de muerte. Hugo de Payens había partido a Oriente desde la Europa feudal; Jacques de Molay, el último Gran Maestre, regresó a Europa la de las monarquías absolutas. Durante el feudalismo, el Temple había sido una necesidad, pero para las monarquías del siglo XIV era una presa muy hermosa y codiciada. Especialmente para Felipe IV el Hermoso, rey de Francia. Ideó proyecto tras proyecto para adueñarse de la Orden y controlarla, siempre con la mirada fija en los inmensos tesoros que, según se decía, poseían los Templarios. Sin embargo, el papa Nicolás IV se negó a ayudar a Felipe en su ambicioso proyecto. Algunas circunstancias ayudaron posteriormente a Felipe IV; en 1302, la caballería francesa fue destrozada en Courtrai. En 1303, Felipe IV hizo raptar al papa Bonifacio VIII en Anagni, siendo el jefe de la operación el futuro canciller de Felipe, Guillermo de Nogaret, autor de una memoria sobre la recuperación de Tierra Santa en la que afirmaba que los Templarios eran los responsables de su pérdida y proponía confiscarles sus tesoros para financiar una nueva cruzada. Bonifacio VIII falleció un mes después de ser liberado gracias a un motín popular, aunque ya había excomulgado al monarca francés. Le sucedió Benedicto XI, que murió en circunstancias muy extrañas al año siguiente, precisamente la víspera del día en que iba a excomulgar a Nogaret. Ciertamente, el destino es imprevisible. Finalmente, Felipe IV logró que se nombrara como nuevo Papa al arzobispo de Burdeos, Bertrán de Got, que tomó el nombre de Clemente V Era un papa francés y le debía la tiara a Felipe IV, quien consiguió también trasladar el solio pontificio a Avignon. El 6 de agosto de 1306 el papa Clemente V convocó a Jacques de Molay a volver de Chipre a Francia para hablar con él acerca de una nueva cruzada. De Molay llegó a Paris cargado de oro y plata, en tanto que Nogaret iba reuniendo testigos, el principal de los cuales fue Esquiú de Floyran, de Béziers, quien se dirigió a Felipe IV el Hermoso, después de fracasar en su empeño ante el rey Jaime II de Aragón. Bien, Nogaret ya tenía un testigo importante. Con el fin de reunir más pruebas, Nogaret hizo entrar en la Orden a doce espías y, mientras tanto, el rey Felipe presionaba a Clemente V para atraerlo a su causa. Clemente V titubeó bastante antes de decidirse a actuar contra los Templarios, pero después de varias vacilaciones y de que Nogaret, el 14 de setiembre de 1307 enviara a todas las basílicas francesas la orden real de detener a todos los hermanos de la Orden dei Temple; mantenerlos prisioneros reservándolos para el juicio de la Santa Madre Iglesia y apoderarse de todos sus bienes. Finalmente, en la madrugada del 1 de octubre del mismo año fueron detenidos en masa los Caballeros del Temple, a la misma hora, en las 3.000 casas de la Orden en Francia. Según las acusaciones reales, las mismas eran: Apostasía, blasfemias contra Cristo, ritos obscenos, sodomía e idolatría. Se acusó al Temple de que en el momento de su recepción, el postulante debía renegar tres veces de Cristo, de Dios padre, de la Virgen, de los santos y santas, y de escupir sobre el crucifijo. Después, totalmente desnudo, recibía el ósculo de la iniciación en la boca, el vientre o el trasero, comprometiéndose a practicar la sodomía cuando le fuese pedido, especialmente en presencia del crucifijo. Por otra parte, siempre según la acusación, los sacerdotes omitían, la misa, las palabras de la consagración y enseñaban que Cristo fue un falso profeta, al que crucificaron, no para redimir a la Humanidad de sus pecados, sino en castigo por los mismos. Adoraban a un ídolo llamado Baphomet, que a veces se mostraba como un ser con tres caras, otras con cuernos, o bien como un gato. Siempre, al parecer, llevaban consigo un cordel depositado previamente sobre el ídolo. De los 138 templarios de París, 123 confesaron haber escupido sobre el crucifijo. Muchos se confesaron culpables de todos los cargos, aunque apenas fuesen creíbles. Finalmente, Jacques de Molay confesó sus culpas públicamente, entre promesas de enmienda, y envió una carta a todos los templarios de Francia, el 25 de octubre, declarándose culpable de haber abjurado de Cristo y haber escupido sobre la cruz, aunque negando el resto de las acusaciones. Resultado final: un número incontable de templarios fue entregado al fuego purificador, suerte que también corrió el Gran Maestre Jacques de Molay, Hugo de Pairaud, Godofredo de Charnat y Godofredo de Conneville. Ante el pueblo de París, Jacques de Molay y Godofredo de Charnay, en pie, declararon ser inocentes de todos los delitos, y sólo culpables de haber faltado a la verdad durante el proceso por miedo a la muerte y al tormento. Unas horas más tarde, fueron quemados en la hoguera instalada en la isla pequeña del Sena, entre el convento de los agustinos y el jardín real, siempre protestado de su inocencia. Era el día 18 de marzo de 1314. Jacques de Molay, desde la hogueras, emplazó al rey Felipe IV el Hermoso a morir antes de un año, y al papa Clemente V al cabo de un mes a contar desde aquel día. Clemente y el monarca francés fallecieron en los plazos profetizados por el Gran Maestre. Guillermo de Nogaret había muerto en 1313, el papa Clemente falleció un mes después que el Gran Maestre, el 20 de abril, y Felipe IV el Hermoso, también murió el 29 de noviembre de aquel año. ¿Se trataba de la maldición que, según algunos individuos próximos a la hoguera, afirmaron haber oído cómo la lanzaba Santiago de Moiay contra sus asesinos? Mas en: http://www.templarios.net www.juansol.com/gnosis.htm www.sorialibre.com/magica/magica_09.htm www.moheweb.galeon.com/indextemplarios.html El sentido de la vida Buscamos imperecederamente un sentido a nuestra existéncia. ¿Quienes somos?¿de donde venimos?¿hacia donde vamos?¿estoy haciendo lo correcto?... Todas esas preguntas nos hastían mientras miramos las estrellas y nos sentimos las partículas más ridículas del espácio, algo tan pequeño en un universo que dicen "infinito".Quizá atravesando el humbral en el que está la puerta al limbo, nos den las respuestas a unas vidas tan absurdas como maravillosas. Quizá somos por defecto demasiado impacientes como para tener las respuestas a esas preguntas y no verlas, solo que nos vela el sentido que queremos darle a nuestra vida, y por no descubrirlo no las desvelamos. También está el echo de querer ser algo que nunca llegaremos a ser, esa inquietud inquebrantable que nos empuja cada día a levantarnos y buscar algo nuevo, diferente, que nos ayude a sopesar los pros y los contras de nuestra vida, favoreciendo a los pros... aunque siempre hay demasiados contras. Tenemos toda la vida por delante, quizá cincuenta años, sesenta, no nos parezca mucho tiempo... pero hay que maximizarlo. Pensad por un momento en lo que se puede llegar a sentir en un segundo. Extapolad ese segundo a todos los segundos de nuestra vida... si pudieramos llegar a sentir en toda la vida lo mismo que en algunos segundos ¿no os parece más atractivo el sentido de esta? Si, es una reflexión extraña, todo hay que decirlo. Aunque os insto a pensarlo ^_^ la vida sería magnífica si pudieramos vivirla por segundos... Muñeca Me está mirando- Pensó.- No puede ser. Sacó de su pitillera un cigarrillo y empezó a fumar con avidez, su mente divagó durante un momento en las dos últimas semanas, en lo que le había ocurrido durante ese período de tiempo y advirtió que, fuese donde fuese, estuviera donde estuviese, aquella imagen la perseguía. Aquella imagen, donde la habría visto antes... Un guardia del museo la sacó de su ensimismamiento. -Disculpe señorita, pero no se puede fumar en esta sala.- Dijo en tono casi mecánico. - Lo siento, no me había dado cuenta.- Se disculpó apagando el cigarro en uno de los ceniceros... ¿ceniceros? pero no me habían dicho que no se podia fumar... aquello la exasperó aún más, así que haciendo caso omiso al bochornoso suceso, decidió retomar la visión del cuadro que tanto la atraía. Lo cierto es que el cuadro no era nada del otro mundo, la imagen de una muñeca de porcelana sentada en un taburete, pero había algo en aquella expresión que la ponía nerviosa a la vez que le producía un morbo especial..., decidió estudiar la pintura con más precisión, primero escojería los tonos dulces, la cara, la forma del vestido y ampliaría su visión hasta abarcar todo el cuadro. La muñeca iba vestida con un vestido de seda azul pastel largo hasta los pies y ceñido en la cintura por un lazo del mismo color, el cuello de encaje blanco hacía juego con las mangas, los calcetines, y la pequeña diadema que le recojía el pelo, negro y rizado, que a su vez daba a su rostro un aspecto más palido aún del que tenía ya de por si. Su rostro, tan inocente... recapacitó en su último pensamiento, ¿inocente?, no, de inocente no tenía nada, era su rostro lo que la ponía nerviosa, aquellos ojos verdes, medio undidos por el peso de unas cejas endemoniadas, de labios pequeños y carnosos que a la vez de sensuales crispaban su mirada bajo una casi imperceptible sonrisa maléfica, aquellas pequeñas orejas que salían de entre su cabello, un tanto desproporcionadas en relación con el resto de su pequeño rostro, y aquellas manos, las manitas pequeñas de esa muñeca, puestas con las palmas hacia fuera, como invitando a nuestra protagonista a entrar en el cuadro... el autor de la obra había pintado un demonio. No quiso darse cuenta de que ya estaba metida en el cuadro, justo al lado de la muñeca, entre la sillita que la sostenía y aquella pared oscura y sucia. La oscuridad al rededor de la niña se hacía palpable, como buscando una víctima para sumirla dentro del terror que el cuadro inspiraba. Volvió a undir su mirada en la de la muñeca, esta vez no pudo reprimir el sudor que le estaba provocando el verla, quiso irse, quiso largarse de allí y olvidarse de esa muñeca... pero no podía, por mas que intentase desviar la mirada a otro lugar, a otro cuadro, no podía. De repente el siléncio se hizo palpable en el museo... pero... ya no estaba en el museo. Estaba en un lugar oscuro, solo iluminado por una luz de la que no podía hubicar su procedéncia, y la cual solo iluminaba los ojos de la muñeca. Parecía como si empezara a cobrar vida, le pareció que sus ojos le decían algo, pero no podía saber qué... su respiración se hizo cada vez más entrecortada a la vez que veía como la visión de la niña se hacía cada vez más grande y su rostro empezaba a tomar su verdadera forma. Pensamientos, que venían a su mente sin que ella los provocase, ¿que quiere decir?, no podía salir de allí... no podía... Un sonido la hizo despertar. Era el reloj, marcaban las siete y media de la mañana, había tendio una pesadilla... Se levantó de la cama medio aturdida, como si le hubiesen pegado un golpe en la cabeza, le dolía... sintió por un momento un mareo que la hizo tambalearse, se metió en la ducha con la esperanza de que el agua le refrescara un poco los pensamientos, se vistió, desayunó un poco, y se fué al trabajo, hoy tenía que llevar a los niños de los que ella era profesora a ver una exposición de cuadros de muñecas de porcelana al museo... Embriagado Justo en el momento en el que empezaba a pensar que todo había acabado, sintió que una mano se posaba en su hombro. Volvió la vista atrás y solo estaba el vacío de la calle y su profunda soledad. Intentó ocupar su mente en algo... cualquier cosa servía... cualquier cosa... nada... nada excepto eso. Aquel sonido loestaba matando, no podía dejar de escucharlo, por más que lo intentase, no podía hacer caso omiso a tal estorbo. Intentó volver a lo que estaba haciendo... ¿qué estaba haciendo?... NO SE ACORDABA. Pero... ¿Cómo podía ser? No, tenía que acordarse... ¿de que? Nada, absolutamente nada... volvió a intentar recapacitar sobre su cometido. ¿que estaba haciendo en el momento en que pensaba que todo había acabado? Silencio. Por fin había cesado aquel molesto sonido, ahora si que podía concentrarse en lo que estaba buscando... un bar... le habían dicho que por ahí había un bar en el que se servían unas copas excelentes... Con su profunda embriaguez, fue tambaleándose de un lado a otro de la calle sin hacer caso de los insistentes pitidos que hacían los coches para que se apartase... Otra vez ese ruido ensordecedor... ¿Pero es que no va a parar nunca?- Pensó mientras sus pasos lo llevaron ileso al otro lado de la acera. Por fin ha parado, espero que no vuelva a empezar. Sin ningún percance, llegó al bar donde le habían dicho que se servían unas copas exquisitas y con mucho alcohol, que era precisamente lo que necesitaba en esos momentos, alcohol, para no acordarse de nada, como él quería. -Buueax tardez- Saludó al camarero con su voz alcoholizada.- ¿Ze shirbe? El camarero miró al mendigo entre divertido y celoso de los trastornos que pudiera ocasionar en su establecimiento. No era un borracho violento, su experiencia juzgó antes que sus posibles prejuicios, aunque, detrás de la barra de un bar, no hay prejuicios que valgan, el cliente es el cliente, y si tiene dinero que beba lo que le apetezca siempre y cuando respete a los demás . Con ese juicio acelerado, se dirigió hacia el mendigo con la mejor de sus sonrisas. Janice Joplin se escuchaba de fondo. -Por supuesto caballero, ¿qué desea tomar?- Preguntó. -Wicky-Respondió el mendigo sin dejarlo acabar apenas. -Si señor, ahora mismo se lo sirvo.- El camarero dio media vuelta y se encaró con la primera botella de wisky barato que encontró.... -NO- Protestó el mendigo- Eze no, tengo dinero para pagarme un buen wisky, que no me queme la garganta.-Dijo llevándose la mano al bolsillo del pantalón y sacando un fajo de billetes viejos. El camarero volvió a dejar la botella de JB y se dirigió a la de Chivas 12 años, la botella más cara del local. - ¿Esta te sirve?- Preguntó divertido. - Si, creo que con esa tendré bastante. El camarero frunció en ceño al ver que el mendigo se hacía con la botella y con el vaso que le había puesto en frente segundos antes. - Bueno, yo cojo los billetes, no vaya a ser que quedes inconsciente antes de pagarme. - Tranquilo, tengo labia para rato, todavía no han fabricado alcohol que tumbe a Toni. Por cierto... buena, la chica.- Evaluó, mientras saludaba con el vaso al equipo de música. - Si, es cierto.- Afirmó el camarero con gesto melancólico.-Así que te llamas Toni.- Confirmó, mas para sí mismo.- Yo soy Juan- Se presentó tendiéndole la mano. El mendigo le devolvió el gesto enérgicamente, cosa que a Juan le agradó sobremanera. - -Encantado Juan.-Respondió el mendigo acomodándose un poco más en el taburete y sirviéndose la segunda copa que, como la primera, bebió de un trago.- Este wisky está muy bueno- Observó mientras se ponía la tercera y bebía con igual avidez. - Y bien, Toni, ¿qué te trae por aquí?- Preguntó Juan sin otra intención de entablar una conversación con tal personaje. - Una mujer, el cabrón de mi ex jefe y mis ganas de beber.-Respondió tajante. Aquella respuesta dio a entender a Juan más que cualquier conversación de tres horas. Un desgraciado más que había sido despedido de su trabajo, con la consecuéncia del abandono de su mujer acto seguido...interesante... muy interesante, tanto como cualquier otro desgraciado al que le hubiera pasado lo mismo. Con el aliciente de que aquel hombre, o tenía un estómago de acero colado o estaba curado contra-cirrosis. Pues su barba de dos semanas, su ropa sucia y mal oliente, su aliento a alcohol rancio y su manera de mirar (desconfiada y etílica) le daban un aspecto de auténtico mendigo. De hecho, Juan hubiera jurado ante lo mas sagrado que se trataba de un mendigo de no ser por su toque refinado y distinguido, la forma de sentarse en el taburete, la manera de coger la botella y derramar el líquido en el vaso, su vocabulario, e incluso la elección que había hecho con el wisky. Por no menos preciar, por supuesto, el Rolex de importación que maquillaba su muñeca izquierda. - El wisky no te ayudará a paliar tu pena- Añadió sin animo de que le contestase. - Eso ya lo se, pero me ayuda a olvidarla- Respondió sin animo de ser escuchado.- Era un gran hombre de negocios ¿sabes?- Dijo al camarero levantando el vaso y haciendo que miraba a través de él. - Si hubieses sido un gran hombre de negocios no estarías aquí gastandote el dinero de tu despido en wisky, lo hubieras invertido en otro.- Contestó el camarero mirándolo fijamente. -Lo hubiera hecho, si, de no ser por ella , no acabó de enterarse de mi despido que acto seguido pidió el divorcio, quedándose con la mitad de mis bienes, incluido el dinero...- Respondió llevándose otra copa a los lavios. - Lo que tardan en destrozarte la vida es una décima parte de lo que tardan en alegrártela.- Reflexionó. - Efectivamente.- Respondió apurando el último sorvo.-En fin, me voy, ya he apurado bastante tu tiempo. El mendigo se levantó de su asiento con gesto lánguido y desganado, hizo un gesto de coger el dinero de su bolsillo. - No hace falta, ya me has pagado.-Dijo el camarero. - Ah, no me acordaba- Respondió.- Hasta otro día, Volveré. - Eso no me cabe la menor duda, pero la próxima vez espero verte mejor, que no llueve eternamente. El mendigo atravesó el umbral del Bar, quedándose con la sensación de que ya había sentido aquella frase en algún sitio... no se acordaba donde ni cuando, pero aquella frase le sirvió como un resorte, como una máxima que álguien le había enseñado, pero no sabía ubicarla. Tres meses después y habiendo vuelto a una vida normal regresó de nuevo al bar donde había vuelto a recuperar su vida, preguntó por Juan, el camarero. Le atendió una chica muy guapa la cual le dijo que no había ningun camarero llamado Juan en ese bar. Toni se quedó mirando a la chica durante largo rato, entre intrigado y fascinado. Lo que tardan en desgraciarte la vida es una décima parte de lo que tardan en alegrártela... pero cuando te la alegran... - Perdona, se que resulta muy atrevido, pero... ¿tienes algo que hacer esta noche? Fecha de redacción 03/05/02 The doors BiografíaCuando en 1965, cuatro amigos se unieron interpretando canciones acompañadas por los versos compuestos por un tal Jim Morrison, no pensaban que llegarían a convertirse en uno de los grupos de rock más importantes de los años setenta. Junto a Morrison, que ponía la voz, se encontraban Ray Manzarek en los teclados, Robby Kriegger a la guitarra y John Densmore en la batería. Los cuatro formaban el grupo 'The Doors'. Su primera actuación, en un pequeño local, fue un tremendo desastre. Nadie acudió al concierto. Comenzaron a tocar en locales de poca reputación, intentando sacar algo de dinero para continuar con su carrera, mientras Morrison se debatía entre sus dos pasiones: las mujeres y las drogas. Les cuesta mucho encontrar casa discográfica, pero finalmente fichan por una pequeña compañía, donde comienzan a trabajar. En 1967 publican su primer disco, 'The Doors'. El single 'Light My Fire' se convirtió rápidamente en número uno. El disco contenía, además, temas como 'The End' (11 minutos tratando el complejo de Edipo), Break On Trought' y 'Light My Fire'. Todo el disco tiene un aire teatral, influido por las actuaciones de Jim Morrison. En general, los temas tratan de forma explícita el tema del sexo y las drogas. El gran aliciente de los conciertos del grupo era ver a Jim Morrison entrar en trance en mitad de una interpretación y recitar poesías o bailar como un loco. Proclamaba el 'amor, sexo, drogas y rock'n Roll'. Despreciaba la autoridad, hasta que en el transcurso de un concierto mostró los genitales al público y fue detenido por escándalo público. En 1968 sacan 'Waiting For The Sun'. En general, los temas de las canciones bajaron el contenido sexual por temas con mensaje social. En 1969 editan 'Morrison Hotel', cuyo título se debe al hotel elegido para la portada del disco. Todos los temas del disco están compuestos por Jim Morrison, aunque para alguno de ellos contó con la colaboración de sus compañeros. En 1971 sacan 'L.A. Woman'. Cuando salió el disco, Jim Morrison acababa de despedirse de sus compañeros para marcharse a París a escribir poemas. Un mes después, el 3 de julio, era encontrado en su habitación, víctima de un infarto, fruto de sus desmadres y abusos con las drogas. Bien, pues ahora va una cancioncilia: This is the end Beautiful friend This is the end My only friend, the end Of our elaborate plans, the end Of everything that stands, the end No safety or surprise, the end I'll never look into your eyes...again Can you picture what will be So limitless and free Desperately in need...of some...stranger's hand In a...desperate land Lost in a Roman...wilderness of pain And all the children are insane All the children are insane Waiting for the summer rain, yeah There's danger on the edge of town Ride the King's highway, baby Weird scenes inside the gold mine Ride the highway west, baby Ride the snake, ride the snake To the lake, the ancient lake, baby The snake is long, seven miles Ride the snake...he's old, and his skin is cold The west is the best The west is the best Get here, and we'll do the rest The blue bus is callin' us The blue bus is callin' us Driver, where you taken' us The killer awoke before dawn, he put his boots on He took a face from the ancient gallery And he walked on down the hall He went into the room where his sister lived, and...then he Paid a visit to his brother, and then he He walked on down the hall, and And he came to a door...and he looked inside Father, yes son, I want to kill you Mother...I want to...fuck you C'mon baby, take a chance with us C'mon baby, take a chance with us C'mon baby, take a chance with us And meet me at the back of the blue bus Doin' a blue rock On a blue bus Doin' a blue rock C'mon, yeah Kill, kill, kill, kill, kill, kill This is the end Beautiful friend This is the end My only friend, the end It hurts to set you free But you'll never follow me The end of laughter and soft lies The end of nights we tried to die This is the end Recordando...Este es un test que hice hace un par de años, un amigo me lo envió por correo, uno de esos que rezan en la cabecera "para saber más de tí", o algo así. Me gustó, pero me gusta más ahora que han pasado dos años, y aún hoy no cambiaría algunas respuestas. 0. ¿Cómo te sientes? (hace dos años)ni bien, ni mal, no hay extremo.(ahora) Bien, muy bien. 1. Nombre: Almudena (hace dos años y ahora, este no cambia) 2. Nombre que te gustaría tener en realidad:el mio (tampoco) 3. Comida más odiada: las acelgas, me producen arcadas (tampoco) 4. ¿De qué estás operad@?: de la rodilla (tampoco) 5. Momento más vergonzoso de tu vida: ¿vergüenza?, ¿que es eso? (sigo buscando respuesta) 6. ¿Qué te gustaría hacer con tu pareja y nunca te has atrevido a proponerle? ¿pareja? idem de lo mismo, pero por proponer... practicar todas las posturas del kamasutra, e imaginación al poder. (ejem... pues igual) 7. Dolor más intenso que has sentido: La perdida de mi abuelo. El dolor de la separación. (este tampoco lo cambio) 8. Peor película: cualquiera de sobremesa.(idem) 9. ¿A quién odias más en este mundo? a nadie.(sigo sin odiar a nadie... ¿será bueno?...) 10. Te queda un mes de vida, ¿Qué haces? aprovecharlo. (igual, con algunos cambios respecto al significado de aprovecharlo, hoy por hoy... creo que no duraría el mes que me quedaría) 11. Enuncia lo que más miedo te da: la sensación de la soledad. (ahora no, he aprendido a vivir con ella, y sinceramente a veces incluso se hace necesaria, supongo que lo que me da mas miedo ahora es... perder a la gente que me quiero, pienso que antes de que ellos falten prefiero faltar yo, supongo que es un pensamiento egoísta, para no sentir la pérdida) 12. Insúltate a tí mism@: gilipollas. (pues ahora no me da la gana) 13. ¿Cuántos latigazos se merece quien te envió este correo? ninguno (obiado) 14. ¿Cuántas mamadas? lo mismo (obiado) 15. ¿Sexo sin amor o amor sin sexo? he practicado el sexo sin amor, es divertido. El amor sin sexo es, simplemente, inviable. (Pues sigo con la misma retórica, añadiría otros dos adjetivos "Placentero y desestresante", resulta una buena terapia contra el insomnio, la verdad) 16. ¿Cómo sería tu Paraíso? Un lugar en el que no existiera el odio. (Añadiría aún otra cosita... Mi paraiso existe allá donde estoy cómoda). 17. ¿Has visto un muerto (real) alguna vez? Si. Sin comentarios.(lo mismo digo) 18. Eres presidente del Gobierno de España. ¿Qué medidas tomarás durante tu mandato? dimitir.(ahora, enviaría mi más sincero pésame a las victimas de la guerra de Irak, mandaría a los ppistas a un pueblo perdido del sud-este asiatico para que vieran lo que han echo, instaría al señor Bush a dimitir de su puesto, y si no... no sé... inventaría alguna formula para hacerlo desaparecer del mapa sin que me pillasen las fuerzas de orden público, preguntaría donde están las armas de destrucción masiva y estoy completamete segura de que Rajoy me tiraría los trastos), después dimitiría. 19. ¿Te gustan los niños? Si, he trabajado con niños... he criado a mis primos... creo que si me gustan. 20. ¿Y si te murieras ahora mismo? Sentiría no estar más tiempo aqui. (ahora, creo que lo mismo, la vida es tan atractiva, que creo que el tiempo se hace cada vez mas corto para disfrutarla, aunque no creo que me gustase vivir eternamente). 21. ¿Crees que te has perdido algo importante en tu vida mientras leías estas líneas? el tiempo no se pierde, fluye en la inmensidad del espacio. (idem) 22. ¿Por qué motivo estarías dispuesto a matar a otra persona? Matar no es justificable. (Sigo pensando lo mismo, aunque creo que si mataran a alguien muy cercano a mí, familia, amigos... no sé como me vería en tal situación... puede que si, que en ese caso me dejara llevar por mis instintos). 23. ¿Cómo te sientes ahora? Despierta, ¿una birra? (pues hoy por hoy, muy bien... estamos a lunes... el miercoles es San Juan... el tiempo vuela... estoy muy bien, aunque estoy dejando el alcohol). Bien, supongo que esto es el principio de algo, hacerse preguntas durante la vida, y responder las mismas años después te ayudan a saber si has madurado en un aspecto u otro... puede sonar ridículo... pero creo que es así. |
Kaze no michiFelix qui potuit rerum cognescere causas. (Virgilio)
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