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Martillazos en la sien Es lunes... me duele la cabeza, noto como un tremendo estertor cada vez que la muevo, es como si el muelle que une la columna con el cráneo se hubiera oxidado y de vez en cuando aporta su pequeño granito de quejidos.¿Este fin de semana?, alcohol, drogas, desvarios varios con una amiga y compañera de fiesta, música electrónica donde la sala, fue por un instante solo para nosotros tres. Búsqueda de miradas donde solo existía el sopor etílico, la velocidad toxicida de unos polvos mágicos los cuales creía haber dejado ya para los anales del olvido, una canción y un cuento que había escrito hace mucho tiempo ya... es este: Desperté con la sensación de no haber dormido en tres días... ¿Había dormido?, no recordaba nada de la noche anterior, tan solo el latido rítmico de mi corazón tronando en mi cabeza... tengo resaca, pensé. No andaba mal encaminada... ¿cuantos calleron?, cuatro o cinco copas de wisky, suficientes para tumbar a una exbebedora como yo, (nunca me gustó la palabra alcoholico), Bien, no está mal, una noche, solo fue eso, y hoy es sábado. Voy a dormir. Pero no pude dormir a causa del veneno que llevaba en mi cuerpo, ¿cuantas calleron?, tres o cuatro... que me acuerde, suficientes para levantar a una expolitoxicomana como yo, (nunca me gustó la palabra drogadicto). Intenté hacer memoria regresiba... me he despertado con resaca, me duele el tabique, llegué a casa... en algún momento por que no me acuerdo... ¿me quité la ropa?, miré debajo de las sábanas, si. Abrí la puerta... las llaves, ¿donde las dejé?... ah, en la mesa. Fuy al baño, por si había dejado el "cuerpo del delito" en algún lugar de la casa... todo limpio. Se me revolvió el estómago... aún estaba dentro, deshollando mi barrera gástrica mientras los ácidos luchaban por consumir lo poco que quedaba. ¿que hice anoche?, siléncio, (nunca me gustó la palabra siléncio). 05/11/03 Después un abrazo a mí misma, felicitándome por haber soportado tan estóicamente este fin de semana, una caricia por haberme olvidado ya de mis fantasías de quince añera, dos besos por esa letra de esa canción de ese grupo que hace que me sienta, por fin, tan bien, un aplauso por haber encendido de una maldita vez ese ordenador para hacer algo productivo, como es, el comienzo de un libro... y un corte de mangas a esa estúpida que ha dejado por fin, de creer en cuentos de hadas. Las uñas de mis manos, arañaron por un momento, mi mása encefálica. Me libré por fin de esa tela de araña de la que no creí poder escapar jamás. Los arboles de en frente de mi oficina ya están floreciendo... Se acerca la primavera. Comentarios » Ir a formulario |
Kaze no michiFelix qui potuit rerum cognescere causas. (Virgilio)
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