Cuando las hadas existían....

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Cuentamé otra vez el cuento mamá. - Dijo, suplicante, Lucía cuando entré en su habitación a darle las buenas noches.

Es muy tarde, cariño, mañana te acuestas mas pronto y te lo cuento. - Contesté.

Mi hija me miró apenada. Nunca me ha gustado que me miren de esa manera, con esa mirada que tienen los niños en la que te sientes la bruja más malvada de todos los cuentos inventados y por inventar, y en cuyo fondo ves, inexplicablemente, la convicción subconsciente de que vas a acabar cediendo a sus deseos. E inexplicablemente, siempre tienen razón.

Cogí el cuaderno en el que hacía tiempo dejé de escribir. Una página estaba marcada por un post-it amarillo que rezaba "Para Lucía".

Fué el primer cuento que escribí dedicado a mi hija, mucho tiempo antes de concebirla, mucho antes de haberme encaminado a aquél banco de sémen en el que me inocularían a mi niña, mucho antes de siquiera haberme planteado tener hijos.

Aquél cuaderno verde me inspiraba muchos recuerdos pasados, siempre que lo tocaba, acudían a mí como serpientes, vivéncias pasadas. En él, estaba escrita casi toda mi vida traducida en sentimientos, y en algún lugar perdido en aquellas páginas, un día decidí provar suerte e inventarme el cuento que me disponía a leer, por enésima vez, a aquél ser de diez años que me había otorgado parte de la razón de ser de mi existéncia.

Cuando existían las Hadas:

Hubo un tiempo en el que las hadas poblaban el mundo, sus risas alimentaban a las nuves, y su batir de alas daban fuerza al viento. Con sus cantos, enseñaban a hablar a los pájaros, y en sus reuniones anuales, el mundo cambiaba de colores, hasta su próxima reunión.

Tanto era el amor de las hadas por el mundo, que no soportaban la idea de perder a uno solo de sus habitantes, por eso, cada vez que uno de ellos dejaba de existir, una de ellas lo acompañaba al lugar donde debía estar, pero el viaje era tan fatigoso, que pocas regresaban una vez cumplido su cometido.

Aunque la razón de la existéncia de las hadas, no fue nunca del interés del hombre, poco a poco se fueron dando cuenta de que, cada vez que desaparecía un hada, el mundo parecía un poco más oscuro. Eso les hizo investigar, y descubrieron que las hadas eran las que emanaban los colores del mundo, así que cuando ellas se iban, no dejaban solo de existir ellas, si no que también desaparecía algun color de la tierra.

Con el paso del tiempo, del mundo fueron desapareciendo colores, hasta que solo quedó el gris, la ausencia de color. Pero el gris no era color de hada, era color de hombre.

Por eso, los hombres nos dimos cuenta, de que las hadas desaparecieron del planeta.

Aunque nos dejó un regalo.

Un día, una mujer gris, en este mundo gris, sintió un sonidito. El sonidito provenía de algún lugar lejano, fuera de la ciudad, en los confines de lo que ella creía que era su mundo. Emprendió un viaje en el cual muchos contratiempos le sobrevinieron. Vió como el mundo en el que ella vivía se estaba convirtiendo en un lugar más oscuro, si cabe, que el gris donde ella residía. Vió desesperación en las gentes, hambre, enfermedades y peleas por todas partes donde iba.

Pero ella seguía en el empeño de saber de donde provenía aquel sonido, que se hacía, a cada paso que daba, más melódico y atractivo.

Fueron muchos los años que duró su viaje, pero al final de él, justo en el fin del mundo, en el barranco dónde se acaba todo, encontró la procedéncia de ese sonido en el cuerpo de una mujer.

Ella era la criatura más hermosa que había visto en su vida, llevaba una túnica de satén blanco, y en su espalda relucían como por arte de mágia, dos alas totalmente transparentes, pero con más colores de los que había visto en su vida. Su mirada era ambarina, y pese a su belleza, encerraba en ella un alo de tristeza más grande que toda la tristeza del mundo junta, pese a ello, su en su voz encerraba la melodía más bella que había escuchado jamás. Pero sus palabras eran tristes.

- Guarda a esta niña, es la última de nosotras, no podemos perderla, por que cuando ella falte, el mundo dejará de exisitir como tal. -Y eso no podemos permitirlo, dijo sin pensar.

Hasta entonces no se había percatado del bulto que tenía la mujer en sus brazos. El aura que desprendía era extraordinaria.

En ese preciso instante, descubrió que la criatura que emitía el sonido, no era la mujer, si no la niñita que llevaba envuelta la misma túnica.

- Ha sido ella la que te ha llamado, no yo. No tengo fuerzas ni para sostenerla, me estoy muriendo.- Dijo el hada, apenada. - Y ella ha elegido a quien quiere como madre.

- Pero si yo no sé de niños, ¿Qué voy a hacer yo con una criatura?. - Contestó.

- No te preocupes, en el momento en el que la cojas en brazos, sabrás por instinto, como ayudarla a crecer. - Dijo acercándosele y tendiendo a la niña en señal de que la cogiera.

En el momento en el que la sostubo en brazos, como dijo el hada, ella supo como cuidarla, como alimentarla y como educarla, por que la niña, en su infinita inocéncia, con su infinita mirada, la condujo por los entresijos de su interior, y la ayudó a hacer florecer el conocimiento que toda mujer posee. La maternidad.

Así esta mujer, lo primero que hizo fue ponerle un nombre.

Lucía.

El hada cayó a sus pies, inherte, y aunque sabía que nunca se volvería a levantar, en su rostro había paz.

La mujer, acurrucó a la niña en sus brazos, y emprendió de nuevo otro viaje, en el que sus pies solo pararían donde ellos quisieran hacerlo, y allí se establecería con su hija. Le sorprendió la vuelta del viaje, pues en los lugares donde ella pasaba con Lucía, volvía a germinar algún color ya olvidado, colores distintos en cada lugar, y ya no veía tristezas, ni peleas, ni desesperación ni hambre. Esa niña, había heredado todo el poder de las hadas para devolver al mundo, otra vez, su luz. 

Fin.

Mi hija dormía segura de que ella era la última hada del planeta, le dí el beso de buenas noches que todas madres dan a sus hijos cuando se abrazan a morfeo, la arropé con el cariño que mi niña siempre me inspiraba y bendije a las hadas por haberme otorgado aquel don.

Y yo, por fin, acabé mi larga jornada laboral.

23/10/2006 23:31 Autor: aedia. #.

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Autor: JYUTR

LEER URGENTE

Fecha: 22/11/2006 18:43.


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