
No hay medida en el tiempo:
no sirve un año, y diez años no son nada;
ser artista quiere decir no calcular ni contar;
madurar como el árbol, que no apremia a su savia,
y se yergue confiado en las tormentas de primavera,
sin miedo a que detrás pudiera no venir el verano.
(Rainer María Rilke)